lunes, 5 de junio de 2006

Reseña: Ion - Guardian of the Universe #2

Por Rubén Catalán

Escritor: Ron Marz.
Dibujante: Greg Tocchini.

Tintas: Jay Leisten.
Color: Jeromy Cox.
Letrista: Ron Leigh.

Editor: Eddie Berganza/Ivan Cohen & Jeanine Schaefer.
Editorial: DC Comics.

Publicación: 31 de Mayo de 2006.

Portada: Kalman Andrasofszky.

Para dejar las cosas bien claras desde el comienzo: no me está gustando esta serie.

Luego de que Donna Troy se llevara a un grupo de superhéroes al espacio como parte de la Crisis Infinita (en una de las partes de la historia que tuvieron una premisa, ejecución y resolución bastante discutibles), Kyle Rayner, antiguo Linterna Verde de la Tierra volvió a convertirse en Ion (los detalles no se discutirán acá para no caer en Spoilers, pero hay implicaciones de la recuperación de su poder que tendrán –o tuvieron, dependiendo de qué lado del OYL lo veamos- efectos en otros personajes del DCU). Los lectores que hayan seguido el run de Rayner en GL, recordarán que en el número 145 Kyle logra reunir y absorber las energías dejadas por Parallax luego de la Noche Final, convirtiéndose en un ser de poder inimaginable; capaz de hacer realidad sus pensamientos, de estar en varios lugares a la vez, y otras proezas bastante mayores a los poderes que había tenido hasta ese instante como Linterna Verde. El ser en que Kyle se convirtió fue llamado Ion. La saga original fue, para mi gusto, bastante buena.


¿Cómo reaccionas frente a tanto poder?, ¿qué te puedes permitir hacer o no con él?, ¿cómo reacciona la gente cercana a ti? En pocas palabras, y en unos cuantos números, una vez se exploró de manera corta pero lo suficientemente profunda el papel de Kyle como Ion, éste decidió que los Green Lantern Corps debían volver a nacer por lo que recreó a los Guardianes del Universo, perdiendo su poder como Ion en el proceso.

Ahora nos encontramos con que Kyle vuelve a tener ese poder en sus manos. Teniendo en mente lo agradable que fue la lectura de la saga anterior uno se dice: hey, esto puede ser muy bueno. Por otro lado, Ron Marz es el creador del personaje, así que en malas manos no puede estar. Por lo tanto, altas expectativas. El problema es que el primer número fue francamente malo. Una historia enredadísima, unos dibujos desproporcionados, luces y sombras que te impedían entender la escena, y un Kyle que parecía no ser el Kyle que conocemos.

Todo mal.

Unas semanas antes de que saliera el segundo número llega Marz con comentarios sobre la serie en una entrevista en Newsarama, en donde nos pide tener fe, hasta al menos el número 4 que es en el cual las cosas empiezan a tener sentido. Aunque no es mi idea de una serie el tener que esperar 4 números para recién empezar a entender qué es lo que pasa, debo admitir que el segundo número fue mejor que el primero.

Especialmente en el área del dibujo, el entintado de Jay Leisten logra hacer mucho más comprensibles los trazos de Tocchini. Por otra parte la trama avanza un poco, y parece ser que hay… esperen, ¿no creerán que se los voy a contar, no? Valga con decir que Marz comienza a dar pistas, con lo que al menos ya podemos hacernos una idea de qué es lo que va mal en la cabeza de Kyle.

En resumen el número mejora en calidad, pero no alcanza aún el nivel que uno esperaría teniendo en cuenta el conocimiento de Marz con el personaje y la experiencia de Kyle como Ion anteriormente. Aún así, voy a darle a Marz su oportunidad y esperar hasta el número 4 para ver qué pasa con Ion. Mal que mal, es Kyle.

Evaluación:

5 de 10 CVs

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