miércoles, 13 de septiembre de 2006

PPC: Continuidad... ¿por qué y para qué?



Por Alberto Calvo

Un elemento siempre permanente en los comics, particularmente en el género más popular, que es el de superhéroes, es el de la continuidad. Pero, ¿qué es y para qué sirve?

Quienquiera que haya tenido oportunidad de leer comics viejos, digamos que cualquier comic de superhéroes anterior a 1960, habrá notado una peculiaridad en la forma de contar las historias: no quedan en continuación. Ese era uno de los elementos más importantes del medio en los inicios de la industria, pues era un medio muy accesible, donde no era necesario conseguir todos los números del mismo título mes a mes, ni tampoco estar al día con las aventuras pasadas del protagonista de un título en particular, simplemente podía uno llegar al puesto de revistas o al local de su preferencia, elegir un comic y listo, tenía uno un bocadillo de entretenimiento.

La numeración de cada título era un elemento que sólo servía como un mecanismo de control para los editores, pues los comics podían leerse de manera individual o incluso en desorden, ya que no había elementos que hicieran necesario conocer antecedentes o estar al tanto de sucesos ocurridos en números anteriores. Sin importar lo que pasara en cada número, el status quo era el mismo y no había cambios ni en el personaje principal ni en su entorno. Había excepciones, claro, pero en términos generales podemos afirmar que no había historias multipartes que requirieran leer más de un número para entenderlas.

Como es natural, al paso del tiempo las historias se fueron haciendo más elaboradas y complejas y con el correr de los años aparecieron autores más preparados y/o más ambiciosos creativamente hablando. Con el surgimiento de Marvel Comics, antes Timely, ocurrió un cambio notable en el medio. El primer título de Marvel fue Fantastic Four, obra de los legendarios Stan Lee y Jack Kirby. En ese título pronto se hizo evidente que las historias tenían una continuidad, es decir, iban ligadas una tras otra de forma continua y la numeración se convirtió en un elemento importante de la narrativa secuencial. Lee y Kirby desarrollaron a sus personajes de una manera más completa, ya que el usar la continuidad en su trabajo les permitía sentar precedentes y antecedentes para los personajes.

Esa forma de contar historias se extendió a los otros títulos de la editorial, como The Amazing Spiderman, X-Men, Daredevil, The Avengers, etc. Aún cuando las historias tenían ahora esa interdependencia con historias pasadas, en la mayoría de los casos era posible entender perfectamente cada número de manera individual, aunque es de señalar que la posibilidad de leer varios números de manera secuencial siempre enriquecía, como suele suceder hoy en día, la experiencia para el lector.

Tal vez el comic que más provecho sacó de la idea de la continuidad fue Spiderman. Desde su primer número (que en realidad fue Amazing Fantasy # 15) Stan Lee planeó que las acciones y hechos que narraba tuvieran consecuencias. El asesinato del tío Ben y el sentimiento de culpa que éste provocó en Peter Parker se convirtieron en el motor emocional para las historias contadas en los años venideros. Y no sólo por tratarse de la motivación principal tras las acciones del héroe, sino porque las consecuencias afectaron también a los personajes secundarios a su alrededor.

Me explico. Batman, por ejemplo, tiene la motivación autoimpuesta de impedir que otros inocentes sufran lo mismo que él tras haber perdido de forma violenta a sus padres. Pero se trata de una decisión personal en la que no hay otros involucrados. No tiene más parientes. Nadie (fuera de Alfred, quien no tendría un desarrollo como personaje sino hasta décadas más tarde) que comparta su secreto. Nadie que pueda entender o compartir su dolor, su frustración y la rabia que dio inicialmente origen a su motivación/obsesión. Superman, por otro lado, es un huérfano, último sobreviviente de una civilización extraterrestre, criado por una pareja que vive en una granja, aislados de la sociedad o de un entorno que pudiera permitir un mayor grado de interacción entre Clark y otras personas. Nadie sabe la verdad sobre su origen o sus habilidades superhumanas. Toda la motivación que tiene para actuar como lo hace es la educación que recibió. ¿Qué tan diferente hubiese sido todo si Bruce Wayne tuviera familia? ¿O si los Kent tuviesen un hijo o vivieran en una ciudad?

Y eso es parte de lo que hacía diferente a Peter Parker. Obtuvo sus poderes por accidente y su doble vida es un secreto, pero el trágico evento que lo marcó para siempre y que es su principal motivación para ser un héroe tuvo consecuencias en su entorno: la tía May es viuda y tiene problemas de salud. Tras la pérdida del hombre de la casa ambos tienen problemas económicos y Peter busca trabajo. Repartir su tiempo entre la escuela, el trabajo y su otra identidad lo lleva a vivir en el ostracismo social, ignorado y menospreciado por sus compañeros de escuela. La existencia de una continuidad en las historias convierte a esos elementos en detonantes de historias y sub-tramas, al tiempo que crea un subtexto más complejo dentro de las historias.

Durante los 70s se vivió la primera etapa "adulta" dentro de los comics de superhéroes, cuando muchos autores empiezan a crear entornos realistas para los personajes, desarrollando personajes secundarios y sembrando historias secundarias y/o futuras a lo largo de varios números. Así, Green Arrow adquiere una conciencia social que crece y se radicaliza al paso de los números. Batman se vuelve más oscuro e introspectivo conforme se sumerge en la oscuridad del bajo mundo de Gotham, los X-Men regresan más complejos que antes y empiezan las muertes de personajes secundarios.

Con los 80s viene la necesidad de algunos autores de contar historias finitas, y con ello surgen las miniseries y novelas gráficas (al menos en lo que a superhéroes se refiere... Eisner llevaba mucho tiempo trabajando en ese formato). Los temas pueden ser parte del canon de otros títulos, ya sea introduciendo nuevos personajes o explorando más a fondo a personajes secundarios; o historias completamente independientes y sin relación con ningún otro título. Algunos de esos trabajos son considerados como parteaguas del género y la adultez manifiesta del medio: Watchmen, The Dark Knight Returns, Camelot 3000, Ronin.

Pero también es durante esa década que se empiezan a manifestar las complicaciones de trabajar dentro de una continuidad en títulos con varias décadas tras de si. En Marvel durante los 60s, Stan Lee escribía la mayoría de los títulos y no era tan díficil mantener las historias en orden y sin contradicciones, pero dos décadas más tarde, con el ir y venir de autores con estilos y visiones diferentes era cuestión de tiempo que algunas incongruencias, huecos y contradicciones empezaran a aparecer, además de la complicación adicional provocada por el manejo del tiempo dentro de la ficción. ¿Franklin Richards seguía siendo niño tras quince años? ¿Peter Parker no salía aún de la preparatoria?

La dificultad que representaba el conservar el orden llevó a múltiples contradicciones dentro de las historias. Un villano que había ingresado a prisión en un título estaba libre en otro, un héroe en una aventura en otro planeta era visto en Nueva York. Personajes "muertos" aparecían sin ninguna explicación. Marvel tenía una estructura editorial vertical que le daba un alto nivel de control sobre el contenido de sus historias, además de un ingenioso sistema para lidiar con las pequeñas complicaciones: los no-premio. Cuando aparecía un presunto error o incongruencia en una historia, se invitaba a los lectores a buscar una explicación que de manera satisfactoria eliminara el error como si este no hubiera existido. La mejor excusa o pretexto era publicada y al autor se le concedía un no-premio, pues no era posible premiar a alguien por descubrir y explicar un error que no lo era.

DC tenía una estructura editorial diferente, más complicada, lo cual hacía difícil tener el control de los contenidos o incluso tratar de implementar un sistema similar al no-premio. En un principio se creo el multiverso, una serie de mundos paralelos que permitían usar una excusa muy simple para explicar algunos errores: "fue en otro mundo". Lamentablemente abusaron de la idea y cayeron en el error de hacer a los personajes de los mundos paralelos interactuar entre si. Esto llevo a una mayor cantidad de contradicciones e incongruencias que terminaron por hartar a los directivos de la editorial, quienes decidieron limpiar el bagaje de una vez por todas, dando origen en 1985-86 a la Crisis en las Tierras Infinitas.

Esa maxiserie unificó a todos los mundos paralelos y creo una sola línea temporal sobre la que se puso un orden a la cronología del Universo DC. Eventualmente esa resultó una solución temporal, pues pronto empezaron a aparecer nuevos errores de continuidad. Casi diez años después se intentó una vez más poner orden al Universo DC a través de Hora Cero, pero los problemas persistieron. El más reciente intento por reordenar el UDC fue la Crisis Infinita, pero se trató de una idea tan poco inspirada que seguramente terminará ocasionando más problemas de los que resolvió.

Lo que me lleva a preguntarme, ¿Qué tan importante es la continuidad en los comics? Marvel ha optado por ignorar todo aquello que no encaje dentro del contexto actual de sus historias y los fans no hecho mucho ruido al respecto. DC insiste en mantener una congruencia que en realidad jamás ha tenido, lo cual ha dado pretexto para tres "eventos", los cuales sólo han servido para incrementar los ingresos de la editorial y provocar frustración en algunos de sus más fieles seguidores. ¿Qué sería lo mejor? ¿Seguir la ruta Marvel e ignorar lo que no encaje? ¿Buscar una nueva solución en el 2016? ¿Cancelar todos los títulos y empezar de cero otra vez?

A mi parecer se le da demasiada importancia a un problema que sólo es tal cuando se le señala tan marcadamente. Creo que lo mejor sería enfocarse en contar las mejores historias de la mejor manera posible sin tener que estar revisando décadas de archivos para asegurarse de no contradecir historias que en ocasiones nadie recuerda. ¿No sería divertido poder leer cualquier historia de cualquier personaje sin necesitar veinte años de antecedentes para poder disfrutarla? Quiero pensar que si. Pero mientras las editoriales consideran sus opciones, es bueno saber que existe una enorme oferta de material de lectura libre de restricciones de continuidad, tanto dentro como fuera del género de superhéroes.

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