miércoles, 14 de abril de 2010

RC: St. Swithin's Day


Por Alberto Calvo

Parte del staff de Comic Verso, incluido nuestro editor, atraviesa por algunas dificultades técnicas que han complicado que el sitio se pueda actualizar con la frecuencia que desearíamos. Esperamos poder resolver todo a la brevedad, pero por lo pronto mantenemos la periodicidad de esta columna. Del mismo modo que pasó en los 1960s con la música, los comics vivieron a finales de los 1980s su propia Invasión Británica, misma que llevó a muchos de los creadores más talentosos del medio a trabajar en la industria comiquera estadunidense. El título que Recomendaciones de la Comicteca presenta esta semana es obra de un par de esos creadores, pero no vio la luz en América hasta casi diez años después de publicarse en Gran Bretaña. Ofrecemos para su consideración

St. Swithin's Day

Historia: Grant Morrison
Arte: Paul Grist
Editorial: Trident Comics / Oni Press
Fecha de publicación: 1989-1990 (Trident # 1 - 4); 1998 (Oni)
Formato: 24 páginas en blanco y negro.

Trident era una antología de aparición bimestral publicada por Trident Comics. En sus páginas aparecieron trabajos de algunos autores ya reconocidos, como Neil Gaiman, Grant Morrison o Eddie Campbell, además de creadores nuevos, como Mark Millar o Paul Grist. Ahí apareció por primera vez St. Swithin's Day dividida en cuatro partes de seis páginas, con un éxito y aceptación tal, que unos meses después de aparecida la última parte Trident publicó una edición con la historia completa totalmente a color. Esa edición es difícil de encontrar y nadie sabe que fue de las guías de color cuando Trident cerró sus puertas en 1991, razón por la que Oni reimprimió el material en blanco y negro, tal y como se publicó originalmente.

El protagonista es un joven de diecinueve años cuyo nombre no es nunca mencionado. Aparentemente es originario de algún poblado británico y le robó dinero a un vecino para poder viajar a Londres. Su objetivo, aparentemente, es asesinar a la Primer Ministro británica, Margaret Thatcher, cuando tres días más tarde ésta haga una aparición pública en una escuela de la ciudad. La fecha en que el muchacho pretende cometer el magnicidio es el 15 de julio, día de San Swithin, que es de donde viene el título de la historia.

La gran mayoría de los textos están escritos como si se tratase de un voice-over provisto por el protagonista, lo que ayuda a que su caracterización se haga de una manera rápida. Esto funciona particularmente bien dada la personalidad taciturna y solitaria del protagonista. Por momentos la historia recuerda a El Guardián en el Centeno, el clásico libro de JD Sallinger, pues el protagonista es un joven que busca lidiar con el pasaje a la edad adulta lleno de angustia e ira. Morrison parece admitir ésta influencia al colocar el libro dentro de la historia en una escena que además hace referencia a un asesino famoso.

El complemento ideal para la sombría historia de Morrison es el limpio arte de Paul Grist. Aún cuando esta historia no muestra la limpieza a que Grist nos ha acostumbrado en años recientes en títulos como Kane o Jack Staff, ya se percibía en ella su peculiar estilo, con un eficiente diseño de páginas y un naciente dominio del uso de luz y sombras para crear atmósferas como pocos artistas pueden presumir de poder hacer con tanta facilidad.

En su momento la historia causó controversia en el Reino Unido por la temática de la historia, aunque en buena medida se debió a la cobertura que le dio uno de los tabloides sensacionalistas más famosos de aquella nación. A pesar de tratarse de una historia claramente ubicada en un momento histórico y aludiendo a una situación local, el trasfondo y tema central permanecen vigentes y son de un valor universal que soporta las pruebas del tiempo y la distancia de una manera notable.

St. Swithin's Day no es una historia épica de superhéroes con un twist ni tampoco una odisea surrealista, que es algo que hemos venido a esperar en el trabajo de Grant Morrison. Por el contrario, se trata de una historia firmemente plantada en la realidad pero no por ello resulta menos entretenida y/o interesante, tratándose sin duda de una faceta importante de la obra del talentoso autor escocés, y una que seguramente visitaremos nuevamente en alguna futura entrega de las Recomendaciones de la Comicteca.

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