viernes, 13 de agosto de 2010

Reseña de cine: Shrek Forever After

Es difícil de creer, pero han pasado casi diez años desde que Dreamworks, a través de la entonces recién adquirida Pacific Data Images, decidiera retar a Pixar por la supremacía en cine animado por computadora. Shrek representó el inicio de una competencia entre ambos estudios que llevó a acelerar el desarrollo de la animación computarizada a pasos agigantados y ofreciendo la mayor variedad de películas infantiles que se haya visto desde los años dorados de Disney.

Lamentablemente la franquicia de Shrek fue objeto de una sobreexplotación que terminó por desgastar el material y los personajes, con cada entrega subsecuente siendo más superficial y dependiente por entero de un humor referencial que resultaba además cada vez más rebuscado. La frescura y originalidad de la primera entrega se fue disolviendo y la tercera película me llevó a pensar que finalmente habían ordeñado a muerte a la vaca y era hora de moverse al siguiente establo. Sin embargo, el estudio decidió que era posible visitar la tierra de Far Far Away una vez más y permitir que los personajes se despidieran con un poco de dignidad, y eso  es precisamente lo que hace la cuarta entrega, Shrek Forever After.

La rutina que conlleva la vida de familia parece haber acabado con la independencia de Shrek, quien añora los días en que el pantano era solo suyo y los habitantes de las aldeas lejanas vivían aterrorizados por su existencia. A pesar de estar rodeado de familia y amigos, Shrek desearía poder revivir aquellos días aunque fuera solo por un día, sin saber que su deseo está a punto de cumplirse, con funestas consecuencias, gracias a Rumplestilskin, el malvado troll cuya vida fue arruinada, sin saberlo, por Shrek. El ogro es engañado por el nefasto duende y pensando que podrá ser él mismo por un día renuncia a toda su vida, teniendo solo 24 horas para intentar recuperarlo todo.

El recurso de utilizar una realidad alterna como un medio para enfocar la atención en los personajes no es precisamente original, pero en este caso funciona porque permite dejar en segundo plano el bagaje acumulado en las dos entregas anteriores y concentrarse en las relaciones entre los personajes. Lamentablemente hay un límite para lo que se puede hacer dentro de ese marco y el resultado final es una película que resulta más entrañable por lo que recuerda de la primera entrega que por cualquier aportación que pueda hacer, terminando con un mensaje tan común que resulta cansino: cuidado con lo que deseas, o peor aún, nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido.

Shrek Forever After (Shrek Para Siempre) es una película bastante entretenida y debiera resultar del agrado de los fans de la serie e incluso del espectador casual que no conozca la franquicia o los personajes, pero también es indicativo claro de que es hora de volver al restirador a trabajar en ideas nuevas. Ojalá Dreamworks ponga parte de los más de dos mil millones de dólares que ganó alrededor del mundo con esta franquicia a trabajar en el desarrollo de nuevas ideas y proyectos, tan originales y refrescantes como lo fue Shrek en el 2001.

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