jueves, 28 de octubre de 2010

Un héroe por accidente: Stephen J. Cannel y su legado

El pasado 30 de septiembre falleció el escritor y productor de televisión Stephen J. Cannell, a la edad de 69 años. Si el nombre no les suena familiar, él fue el creativo detrás de series como Los Magníficos (The A-Team), Riptide, Comando especial (21 Jumpstreet) y Hunter. ¿Ninguna de estas series les resulta familiar? Entonces vayan a preguntar a sus hermanos mayores o padres, porque estas series estaban en los televisores de todas partes por allá en los 80s y 90s. Y si se preguntan por qué aparece una noticia como esta en un blog dedicado a los cómics más que nada, es porque:

    a) Stephen J. Cannel produjo algunas de las series de TV que más recordación tengo de mi juventud y su deceso pasó sin mayor trascendencia en muchos medios, una pena porque su creatividad y originalidad marcaron a más de una generación, y

    b) porque una de sus series más populares tiene que ver precisamente con un género que está fuertemente asociado a los cómics, el de los superhéroes.


La serie en cuestión se tituló en nuestros países (si la memoria no me falla) Héroe por accidente, aunque en los estados del norte de México se le llamó originalmente The Greatest American Hero (el más grande héroe americano). Esta serie contaba la historia de Ralph Hinkley (William Katt), un maestro de escuela ordinario que un buen día cruza camino con el agente del FBI Bill Maxwell (Robert Culp) en la misma noche que una nave extraterrestre decide pasar por el vecindario y regalarles un traje especial. Cuando Ralph se pone este traje rojo, adquiere superpoderes y juntos deciden emplearlo para "luchar por la verdad y la justicia...", no, sería más certero decir que lo usaba para ayudar a Bill a atrapar a los malos con que se topa en sus labores como agente del FBI, lo que hubiera sido mucho más fácil si no hubieran perdido el manual de instrucciones del traje. Así, cada capítulo cubre una nueva aventura donde Ralph debe ir aprendiendo a usar su regalo especial a la vez que lidia con las responsabilidades de su trabajo y su vida amorosa, donde su interés recae en su novia Pam (Connie Sellecca), lo que en conjunto provee la dosis propia de aventuras, humor y fantasía que hizo de esta serie un éxito en muchos países.

Pero no todo fue color de rosa.

Recientemente, a causa de la triste noticia con que iniciamos el artículo, se publicó en la página Comic Book Resources el resumen de una entrevista originalmente publicada en el libro The Age of TV Heroes (La Era de los Héroes de TV) escrito por Jason Hofius y George Khoury, con fecha de 2006, donde se detallaban ciertos detalles curiosos de la serie, de los que cito una pequeña muestra a continuación:

  • Stephen J. Cannell no estaba muy interesado en escribir y producir una serie sobre superhéroes, como sugirieron los ejecutivos de entonces de la cadena ABC. Pero como Cannel dice, "aprendí que cuando alguien te dice que le gustaría que hicieras algo, no dices 'No' (...) la razón para ello es que algunas veces podrías decir no a algo que finalmente disfrutarás haciendo". Finalmente Cannel los convenció de realizar el show de la única forma que lo encontró atractivo: poniendo los poderes en el traje y no en el sujeto.

  • Antes de la premier de la serie en marzo 18 de 1981, Warner Brothers, quien acababa de adquirir DC Comics, demandó el show y exigió que se prohibiera su transmisión. Cannell tenía la impresión que "Warner Brothers tenía la impresión que cuando compraron DC Comics, compraron todo el género de superhéroes para ellos". Durante el juicio, Cannell comenta que una de las "pruebas" de violación de derechos de autor fue una escena en el piloto (la escena que más recuerdo, por cierto) donde Ralph intenta volar. Como recuerdan, no tenía un manual de instrucciones y además de lo embarazoso de salir a un callejón en ese traje rojo, el profe no tiene idea de cómo volar para ir en rescate de Bill. Entonces, aparece un pequeño que le dice que debe dar tres grandes pasos al frente y saltar. Ralph lo hace y tenemos así la primera de muchos vuelos divertidos que fueron la parte fuerte del programa en su primera temporada. Esta escena fue usada por los abogados en Warner para acusarlos de plagio alegando que esta era la "forma registrada" como Superman volaba. Los abogados de ABC usaron en su contra nada más que la película Superman de 1978, donde Christopher Reeve vuela sin usar los reglamentarios tres pasos. Finalmente, Warner perdió el pleito y el piloto salió al aire.


La serie terminó en 1983, luego que su calidad decayera en parte debido a las continuas pugnas de Cannel con los nuevos ejecutivos del canal, no los originales con los que concibió el programa en primer lugar. Los nuevos querían una serie con mas fantasías (extraterrestres, grandes peleas y esas cosas asociadas con superhéroes) demostrando que desconocían donde radicaba la fuerza de la serie. Un especial titulado "The Greatest American Heroine" se produjo con la intención de iniciar un nuevo ciclo con la sucesora de Ralph (interpretada por Mary Ellen Stuart) pero quedo finalmente como el capítulo final de la serie original.

Por cierto, el articulo original al que se hizo referencia antes, pueden consultarlo en el siguiente enlace: The Greatest American Hero: An interview with the great Stephen J. Cannell.

Si no han tenido oportunidad de ver esta serie y tienen la suficiente madurez como para ver un show ochentero de estos sin rebajarse a burlarse de lo precario de los efectos especiales comparados con los adelantos en CGI de hoy o hacer mofa porque la palabra más fuerte que se pronuncia es "idiota", pues les recomiendo echarle una mirada. A los que no tengan tanta paciencia, pues a conformarse con las memorias y recuerdos de quienes lo vimos y disfrutamos en su momento.

A Stephen J. Cannell, paz en su eterno descanso.

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