viernes, 26 de agosto de 2011

Reseña: Teenage Mutant Ninja Turtles #1

Por Alberto Calvo.
Teenage Mutant Ninja Turtles #1
Kevin Eastman

Historia: Kevin Eastman y Tom Waltz
Guión: Tom Waltz

Bocetos: Kevin Eastman
Arte: Dan Duncan

Color: Ronda Pattison
Rótulos: Robbie Robbins

Editor: Scott Dunbier
Editor asociado: Bobby Curnow

Portada: Dan Duncan
Portadas variantes: Kevin Eastman con Ronda Pattison; Dan Duncan; Sam Kieth; Kevin Eastman; Peter Laird.

Fecha de publicación: 24 de agosto de 2011

Antes que cualquier otra cosa, creo que es necesario aclarar un punto. Nunca he sido fan de las Tortugas Ninja. Su gran boom de popularidad se dio en una época en que mis intereses eran diferentes (aclaro que tampoco fui nunca seguidor de MASK, GI Joe, He-ManTransformers o Thundercats), así que nunca vi las películas ni las series animadas. He escuchado cosas positivas de la serie original de comics, pero nunca la he leído. Para fines prácticos, lo único que conozco de los personajes es gracias a su aparición en Usagi Yojimbo y a lo que he ido pescando a lo largo de los años, ya sea por fragmentos de sus series y películas, o por pláticas con amigos.

Dicho lo anterior, creo que mi acercamiento a este número 1 sería ideal, como alguien dispuesto a descubrir algo nuevo en el primer número de una nueva serie.

La historia comienza con una pelea en las calles, entre una pandilla dirigida por un tal Old Hob, un gato humanoide, y las tortugas y su senzei, Splinter. La pelea termina favorablemente para los héroes, pero con un sabor agridulce cuando se les recuerda que uno de los suyos los ha abandonado. El aludido, Rafael, vaga por las calles sin rumbo fijo.

Un flashback nos lleva meses atrás a un laboratorio de investigación en bio-ingeniería, donde una nueva interna, April O'Neill, conoce las instalaciones y a algunos sujetos de estudio en el laboratorio: cuatro tortugas y una rata. También descubrimos que al menos parte de los trabajos ahí realizados tienen en la mira posibles aplicaciones militares.

De vuelta al presente, Rafael escucha disturbios en una casa, y al percatarse de que se trata de un padre golpeando a su hijo adolescente, Casey, decide intervenir.

Lo Bueno: La historia es evidentemente el origen de los personajes y tiene que lidiar con las limitaciones que esa clase de historias siempre impone. La secuencia de acción parece haber sido incluida para darle un cierto extra al origen, además de sembrar la semilla de una historia posterior. Se inicia la introducción de los personajes y la narrativa es orgánica y fácil de seguir.

Lo Malo: Tengo la impresión de que éste debe ser uno de los primeros trabajos publicados de Dan Duncan. Tras echarle un vistazo a los layouts de Eastman, publicados en la sección de correspondencia, me pregunto por qué no se buscó a alguien más experimentado para hacer el arte final de la revista. Independientemente de la decisión estilística de utilizar un trazo suelto e intencionalmente tosco, encuentro el trabajo del dibujante bastante irregular sobre todo cuando se trata de intentar hacer expresiones faciales.

Lo Feo: Experimentos con animales para fines bélicos. Si fuese tan solo una cosa de ficción...

El Veredicto: Me queda la impresión de que esta nueva serie va dirigida de forma muy específica a dos clases de público: los fans de los personajes, y los niños que los han descubierto recientemente por la nueva serie animada de Nickelodeon. No me parece mala, pero creo que con un poco más de cuidado en el producto final, sobre todo en la parte artística, le permitiría alcanzar una audiencia más variada.

Recomendada, pero con muchas reservas, sobre todo si no son fans.

Calificación:
 

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