lunes, 3 de octubre de 2011

Reseña: The Flash #1

por Esteban Pedreros

Guión: Francis Manapul y Brian Buccellato.
Dibujos: Francis Manapul.

Color: Brian Buccellato.
Rótulos: Sal Cipriano.

Editores: Darren Shan (Asistente) y Brian Cunningham.
Editorial: DC Comics.

Portada: Francis Manapul y Brian Buccellato; Ivan Reis, Tim Townsend y Rod Reis.

Fecha de Publicación: 28 de Septiembre de 2011.

Este relanzamiento en particular me tenía preocupado, porque me he identificado como fan de Flash desde que asomé mi cara por internet hace unos 12 o 13 años... porque, bueno... soy fan de Flash o más precisamente, soy Fan de Wally West, distinción que los seguidores de Ben Reilly podrán entender. En el último tiempo DC no ha tratado bien a los fans del velocista escarlata y porfiadamente seguimos esperando que alguien, de tanto golpear el timón, logre darle al barco la dirección correcta... veamos qué pasó en este número uno.

Primero que todo, éste es un número #1 muy bien ejecutado. Si alguien tenía dudas de que Francis Manapul y Brian Buccellato, conocidos por su trabajo en el apartado gráfico de la serie, pudieran escribir The Flash, pues puedo decirles que hacen un mucho mejor trabajo que el que hizo Geoff Johns en los últimos años (donde nos tocó sufrir desde "Flash: Rebirth", hasta "Flashpoint", sin ninguna historia medianamente satisfactoria en el intertanto). Dado el bajo estándar comparativo, temo que tampoco puedo prometerles que se trata de la mejor historia de Flash que haya leído.

Gil Grissom es un joven detective de la Policía Científica... ¿dije Gil Grissom?, quise decir "Barry Allen". Barry es un joven Detective de la Policía de Central City, donde se ocupa de resolver crímenes desde el laboratorio, tiene un interés romático por una compañera de trabajo, Patty Spivot (Pre-Crisis o antes de 1985, Patty era la asistente de laboratorio de Barry Allen. Geoff Johns la trajo de vuelta como tercera en discordia en la saga "The Dastardly Death of the Rogues"), a quien invita a una cita Nerd, apropiada para ambos, asistir a un Simposio de Tecnología. En medio de la visita, el lugar es atacado por un escuadrón de asaltantes que busca un invento en particular exhibido en el simposio, pero deberán hacer frente a The Flash.

Flash logra rescatar el artefacto que fue robado, un re-codificador genético, pero descubre con amargura que uno de los ladrones a quien pensaba simplemente haber dejado inconciente, ha muerto, aparentemente debido a sus acciones heróicas y que se trata del cadáver de un viejo amigo del Colegio y la Universidad, a quien identifica como "Manuel".

Entra en acción Iris West (otrora, novia, esposa y luego madre de los hijos de Barry), atrevida reportera en asenso, quien no escatima esfuerzos en conseguir la exclusiva de parte de de Barry, lo que obviamente desata los celos de Patty. Conforme Barry avanza en la investigación de la aparente muerte de su amigo, recibe la visita de un misterioso personaje que amenaza darle un giro completo a la historia.

Esta es una de las revistas más bonitas de todo el lote de las 52. Cuando se anunció originalmente a Manapul (en el número #1 del año pasado), que venía de hacer la Legión con Shooter y Adventure Comics con Johns, no me mostré muy entusiasmado, porque me parecía entonces que era un dibujante al que le faltaba trayectoria para hacerse cargo del personaje, pero más importante aún, me parecía que era uno más de la enorme cantidad de artistas que se enamoran del manga, del estilo Image de los 90s, aprenden 20 poses y las repiten hasta el cansancio. Eso pensaba entonces y puedo decir con alegría que estaba equivocado.

Manapul tiene un estilo influenciado por el manga (o el animé y la animación, en realidad), pero es un tipo talentoso por lo siguiente: si comparas el trabajo que hizo en la Legión de Shooter con el que hace actualmente, es como comparar el día y la noche, el progreso es enorme y fantástico y ya está a un nivel donde lo que le preocupa es el diseño de página y la claridad narrativa, más que las poses y los músculos. Miren esto:


Acá Rich Johnston destaca una página que también me gustó (bajen hasta la mitad de la página).

Una de las nuevas claves visuales interesantes está en la transformación de Flash. Si se fijan bien en la página publicada, verán que no sólo la tela del traje sale disparada hacia adelante para luego unirse al cuerpo de Flash, el símbolo del pecho es el mismo símbolo del anillo, que se expande y ubica en la posición correcta... "sí, sólo en los cómics", pero por eso nos gustan.

Creo que lo que no me termina de convencer son los tonos pastel en que está coloreada la revista. Se ve bien, no cabe duda, pero le dan un estilo retro a un personaje que tal vez requiera una paleta un tanto más brillante. Esto es muy armónico con los ink-washes (uso de tinta diluida para darle profundidad al dibujo), que utiliza Manapul, pero preferiría ver un acabado más vibrante y llamativo.

La mayor crítica que puedo hacerle a éste número no es de responsabilidad de su equipo creativo, ni es muy objetiva que digamos.

¿Si lo que se buscaba era rejuvenecer a Flash, por qué no se le dio el tratamiento de spa a Wally West?

Resulta muy frustrante y difícil de entender lo hipócrita de traer de vuelta a un personaje cuya desaparición ya había dejado de ser debate debido a la cantidad de años que llevaba muerto (22 a la fecha de su resurrección), y que para la generación que crecimos leyendo a Wally West era considerado como el Flash de nuestro padres (así como Jay sería el Flash de nuestros bisabuelos) y desaparecer de continuidad al personaje más joven y más exitoso, al que se le envejeció a punta de malas decisiones de guionistas y Editores. ¿No tendría más sentido un Wally West de veinti-tantos años, con o sin novia, sin hijos, un tanto inexperto y uniéndose a la JLA?

Lamentablemente hay que apretar los dientes, no queda de otra, la decisión de la Editorial ya es firme en ese aspecto.

The Flash #1 hace bien todo lo que tiene que hacer bien, introduce al protagonista, al elenco secundario y establece la historia a desarrollar. Lo que queda en el aire es un poco del sonido blanco del lector de años que se da cuenta que los últimas décadas del personaje no importarán mucho de ahora en adelante, pero para el público nuevo se trata de un arranque sin tropiezos y con buen prospecto. Recomendada

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