viernes, 8 de febrero de 2013

Reseña: Green Arrow #17

por Esteban Pedreros

Historia: Jeff Lemire.
Arte y Color: Andrea Sorrentino.

Rotulista: Rob Leigh.

Editores: Matt Idelson (Grupo), Joey Cavaliery (Serie) y Kate Stewart (Asistente).
Editorial: DC Comics.
Portada:  Andrea Sorrentino y Hi-Fi.

Fecha de Publicación: 6 de Febrero de 2013.

Si escuchan nuestro Podcast, me habrán oído reclamar que J.T Krul es un pésimo escritor y que no quedé conforme con el trabajo de Ann Nocenti cuando llegó a la serie como el tercer cambio creativo en 7 números... estaba bastante optimista de que la llegada de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino significaran finalmente un repunte en la revista, pero si he de juzgar su trabajo sólo por ésta revista, no hay mucho de qué estar optimistas. 

¿Recuerdan esas historias cliché donde el héroe pierde todo y debe renacer desde las cenizas?

Pues ésta es una de aquellas.

Oliver Queen se entera de que Emerson, amigo personal de su padre y administrador de la fortuna y empresa familiares ha perdido la propiedad del Holding a manos de un competidor y mientras lo confronta se entera de que hay algún misterio detrás de su llegada a la isla donde aprendió arquería, que se relaciona con la verdadera vida que llevaba su padre y se convierte en testigo del asesinato de Emerson a manos de un misterioso arquero, misma de la cual es el principal sospechoso. Adicionalmente Q-Core, su empresa tecnológica y centro de operaciones, es destruido, matando en el proceso (aparentemente), a sus más cercanos colaboradores y confidentes.

No estoy seguro de cuántos clichés revisita Lemire al establecer la historia, pero debe estar bastante cerca de algún Record de Guinness. El superhéroe con un némesis de poderes idénticos ha sido hecho hasta el hartazgo y aquí Lemire introduce a Komodo (en lugar de reciclar a Merlyn, que aparentemente no está disponible), también tenemos al millonario que pierde su empresa en una adquisición hostil (a lo Tony Stark) y el padre tenía un herencia secreta oculta de la que el hijo se tiene que hacer cargo (como en.... ¡rayos!, demasiadas historias como para enumerarlas). Lo peor de todo es que al final de la historia un personaje viene y cita "Lost" con la irritante "nunca debiste dejar la isla"... una cita fatalista que esa serie nunca justificó y que me hace pensar mal de Lemire: o le gustó "Lost" o piensa que a sus lectores les gustó "Lost"... ambas alternativas me parecen malas.

Más allá del poco impresionante inicio en cuanto al guión, lo verdaderamente decepcionante para mi fue el dibujo. He elogiado a Sorrentino en varias ocasiones, pero el trabajo que entrega aquí está al borde del amateurismo.



Sorrentino hace el trabajo de coloreado y por la fineza de algunas lineas, tengo la impresión de que se trata de dibujo digital. La selección de una paleta limitada de colores planos para complementar un dibujo que utiliza el efecto habitual de siluetas oscuras de I,Vampire, da la impresión de tratarse de un trabajo no terminado o hecho a la rápida. Hay mucho dibujos que necesitan mayor definición y donde el coloreado fuera de margen o con espacios sin colorear (o con color corrido), agravan la sensación de que la revista se terminó contra el tiempo, lo que me hace extrañar el trabajo de Marcelo Maiolo a horrores. A esto se suma la ausencia de fondos y el uso de "encuadres" para destacar secciones de la páginas, que parecen imitar los recursos que utiliza David Aja en Hawkeye para establecer el ritmo de lectura, pero que acá tiene resultados mayormente mediocres que entorpecen el flujo del arte.

Párrafo aparte para el trabajo de rotulado... desde que Frank Miller cambió los Globos de Pensamiento por Cuadros de Texto y muchos sintieran que eran muy grandes como para al viejo sistema, tuvimos que tolerar que Jeph Loeb llevara el recurso un paso más allá al hacer que dos personajes usen cuadros de texto con distintas claves gráficas que los diferencien (cuadros grises para Batman, cuadros azules para Superman) y que Brad Meltzer nos agotara la paciencia al sobrexplotar la idea (un color para cada personaje). Muchos parecen pensar que se ve cool, tener un cuadro de texto con el simbolo del personaje y un degradé acorde al color del traje del protagonista donde se transcriban sus pensamientos, pero creo que si no es necesario para distinguir conversaciones forzadamente confusas, lo mejor es no usarlas... especialmente si desentonan con el mediocre trabajo gráfico que plaga las páginas en cuestión y que además debe aguantar la inserción de onomatopeyas que se notan claramente sobrepuestas sobre el arte y no integradas a él.

Green Arrow #17 es mejor que lo anterior que se ha hecho con esta serie, pero sólo porque la vara estaba tan baja que era muy difícil hacerlo peor. El comienzo es mediocre y poco alentador. Hay muchísimo margen para mejorar y tal vez se logre, pero no hay mucho aquí que haga pensar que se está dando un paso en la dirección correcta. No la recomiendo.

Calificación:


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