miércoles, 19 de junio de 2013

PdVP: Mi decepción con El Hombre de Acero en cine


por John J. Mejía

El viernes pasado tuve la oportunidad de ver la película Man of Steel (El Hombre de Acero) en estreno y lo que voy a comentar a continuación te arruinará la película si es que aún no la has visto. Así que este es el momento de suspender esta lectura, ver la película y luego regresar para leer este artículo. Sin embargo, si tienes un hijo o un sobrino pequeño, toma mi consejo: no lo lleves a verla. En serio, con el dolor de mi alma no puedo aconsejar a nadie que lleve a un pequeño a ver la versión de Superman que aparece en Man of Steel. Mis razones las expongo a continuación, va a resultar un tanto extenso así que espero tengas paciencia y que no te aburra el discurso en cuestión...


Con motivo del estreno de la película y la celebración de los 75 años del personaje, Esteban nos preguntó “¿qué significa Superman para Uds.?”.

El viernes, antes de ir a la película, comencé a escribir mi respuesta reciclando lo que siempre se ha dicho: Que puede volar y tiene grandes poderes, ¿quién no los querría? Por supuesto también pensé mencionar que se supone que el personaje sirva de inspiración a los demás para hacer el bien, para hacer lo correcto, sobre que (como dice en el cómic Kingdom Come) tiene una habilidad natural para distinguir el bien del mal. Por razones varias no envié la respuesta y esa noche terminé, según lo programado, en cine viendo la película.

Comencemos resaltando los puntos positivos: Una historia que fluye sin cansar, muestra la evolución del personaje de Superman a través de sus diferentes identidades como Clark Kent, el hijo de granjeros de Kansas y como Kal-El, hijo de Krypton. La producción es impecable y no escatima esfuerzos en efectos especiales para ilustrar el gran despliegue de poder de los protagonistas. Aunque muchos diálogos no fueron impresionantes, otros fueron copiados o adaptados de cómics antiguos o de películas pasadas. Las caracterizaciones en general funcionan para el entorno establecido y aunque en general la película no es perfecta, pudo ser lo mejor de la temporada.

Pudo serlo… de no ser por tres escenas que a mí en lo personal, me resultaron inaceptables.

La primera escena nos muestra como Jonathan Kent, padre adoptivo de Clark, muere. Dentro del mito de Superman, tarde o temprano la muerte de Jonathan ha estado presente aunque usualmente atribuida a causas naturales. ¿Por qué? Es mi entender que los escritores usan este mecanismo (la muerte natural) para que Superman comprenda que a pesar de todo su poder, hay cosas que están más allá de su alcance. En la película, Jonathan muere al ser atrapado por un tornado, mientras su hijo, que ya ha demostrado tener poderes y habilidades especiales, mira sin hacer nada. ¿En qué lugar del mundo un buen hijo dejaría morir a su padre sólo para darle la razón en un argumento que de entrada es erróneo?

¿Qué argumento?

Muchos años antes, su padre le dice que cualquier sacrificio vale la pena para mantener su secreto a salvo, incluso dejar a los demás morir.

¿En serio?

Ser Superman no se trata de sacrificar a los demás, se trata de poner a los demás por encima de uno mismo de ser necesario.

La segunda escena tiene relación con el genocidio de la raza de Krypton a manos del que debiera ser su salvador. Resulta que Zod (el “villano” de la película) usa una antigua nave kryptoniana para atacar a Kal-El. Cuando el héroe la aborda y lo confronta, Zod le advierte que la nave lleva los embriones de los que pueden ser los últimos kryptonianos no natos y que destruir la nave los destruirá también a ellos. ¿Y qué hace Superman? ¿Salva los embriones y los preserva para un día encontrar un planeta donde puedan nacer?

Nada de eso.

En la película, Superman lo medita durante unos segundos y finalmente decide que “Krypton ya tuvo su oportunidad” y destruye la nave con su visión de calor. ¿Cómo así? Por petición de su padre, Clark pasa gran parte de su vida buscando sus orígenes y cuando los encuentra, ¿se convierte en el asesino de su raza?

Ser Superman implica respetar toda forma de vida.

Lo que nos lleva a la última escena, la que mayor atención ha tenido en Internet.

Hacia el final, quedan solamente Zod y Kal-El, enfrentándose en un duelo de fuerza bruta. A esta altura, el centro de Metrópolis está destruido, edificios enteros han sido convertidos en polvo y durante toda la batalla es poco o nada lo que Kal-El ha hecho para salvar vidas (con excepción de Lois Lane). Así llegamos a la escena en que Zod amenaza con su vista de calor a un puñado de civiles. ¿Qué hace Kal-El ante semejante dilema? Es decir, en la escena, Kal-El tiene inmovilizado a Zod, de forma que lo único que puede usar es su visión de calor. ¿Van a decirme que con todos sus poderes, la única solución posible es quebrarle el cuello al villano? Y así, el héroe más grande de todos, el personaje de cómics que algunos consideran la versión moderna del Mesías, el “boy scout” por excelencia, asesina a un hombre con sus propias manos.

En los cómics, Superman asesina a Zod por cortesía de John Byrne, pero en aquel entonces se tomaron el tiempo para que el personaje lamentara sus acciones y expiara sus culpas. En el cómic clásico ¿Qué le pasó al Hombre del Mañana?, Superman toma la vida del villano del cuento y como consecuencia, acepta que no puede seguir siendo Superman. En esa historia Clark rehace su vida en cierta forma, pero Superman no vuelve a ser visto jamás. Siempre hay consecuencias para actos así. En la película, simplemente se va y la siguiente vez que le vemos, tan solo se jacta luego de destruir propiedad del gobierno y al final sonríe (aquí el actor, Henry Cavill imita los gestos de Tom Welling, el Clark Kent de la serie Smallville) y acepta un trabajo en el Daily Planet.

Incluso Harry Potter en su momento, tuvo que “escoger entre hacer lo fácil y hacer lo correcto” e hizo lo correcto. Tristemente, esa parece ser una tarea demasiado grande para el Hombre de Acero en cines.

Ser Superman trata sobre superar los obstáculos, sin importar cuán imposibles parezcan.

Me llama la atención que para muchos esta escena parezca normal e incluso justificada. Recientemente, un artículo en comicbookresources.com señala que Snyder (el director) usa esta escena y las anteriores para justificar el que Superman no asesine, porque “básicamente ha exterminado a toda su gente y su cultura (…), ‘Cómo podría matar de nuevo’?”. Una vez más, ¿en serio? Todos sabemos que está mal matar a otro ser humano y yo no he tenido que matar a nadie para saberlo.

Muchos dirán que no es para tanto, que es sólo un personaje de fantasía, pero Superman ha trascendido las páginas de los cómics, es parte de nuestra mitología moderna. Se supone que sea la encarnación del hombre bueno por excelencia, aquel que a su vez nos inspira para ser buenos, que sea lo mejor de nosotros (aunque paradójicamente sea un extraterrestre). Hace poco leí en un artículo que el hecho que no aceptáramos que el personaje de Superman fuera bueno por naturaleza, no decía nada malo sobre el personaje sino sobre nosotros como sociedad. ¿Será posible?

Pasé un día (qué desocupado, ¿no?) pensando qué fue lo que me perturbó tanto de esta última escena y finalmente lo descubrí. Si llevase a mi sobrina de 8 años a ver esta película, ¿cómo le explico que está bien que el que conocemos como Superman asesine a otro hombre con sus propias manos? La sola idea me hizo enfermar y fue el motor para escribir este artículo.

No me malentiendan, adoro el personaje y seguiré siendo un fan de Superman. Tendré que soportar las bromas simplonas de otros fans o los esfuerzos por destruirlo de parte de los estudios de cine y los dueños corporativos de los derechos del personaje, pero no van a socavar mi ideal de lo que significa Superman, ni dejaré de esperar que algún día pueda ver de nuevo una versión acorde con esos ideales ¿Por qué? Porque tener esperanza es parte de creer que en cada uno de nosotros hay cabida para un Superman y que ser un Hombre de Acero es posible.

Todavía quiero creer que un hombre pueda volar… y ser bueno.

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