viernes, 26 de abril de 2013

Reseña: Iron Man 3 [Esteban Pedreros]

por Esteban Pedreros
@epedreros


Déjenme empezar esta reseña diciendo que el hecho de haber elegido, entre media docena de afiches, aquél en que el protagonista cae en llamas con su traje desprendiéndose a pedazos, no es una mera coincidencia sino que una buena alegoría de lo que creo que ocurrió con esta franquicia cinematográfica.

La Trama: Es muy difícil de explicar sin revelar detalles que les arruine la experiencia como expectadores, pero lo voy a intentar...

Tras la batalla en New York contra el ejército de los Chitauri, Tony Stark (Robert Downey Jr.) está sumergido en un estrés postraumático que combate a base de obsesionarse incansablemente con el desarrollo y construcción de un ejército de armaduras de Iron Man, para una infinidad de escenarios hipotéticos que combate cada noche en sus pesadillas. La alienación causada por su obsesión lo lleva a alejarse de Pepper Pots (Gwyneth Paltrow), a pesar de que la relación de ambos ha crecido hasta el punto de haber empezado a vivir juntos en la mansión de Stark.

En medio de estas circunstancias resurge Aldrich Killian (Guy Pearce), un científico fundador de un grupo de trabajo llamado A.I.M. (Advance Idea Mechanics), quien 13 años atrás sufrió un desaire de parte de Tony Stark y ha vuelvo recompuesto física y financieramente, ofreciéndole a Pepper Pots la posibilidad de invertir en una tecnología que les permita reescribir el ADN humano y liberar sus las potencialidades.

La trama se desencadena cuando Happy Hogan (Jon Favreau), cae víctima de un atentado del Mandarin (Sir Ben Kingsley), un pomposo Terrorista, que hace quedar chico a Osama Bin Laden en cuanto a teatralidad y ambición, lo que provoca a Tony Stark a desafiar a esta amenaza internacional que ha puesto en jaque al Gobierno Estadounidense y al flamante Iron Patriot, el nuevo nombre con el que han decidido popularizar a James Rhodes (Don Cheadle) y su armadura de combate. Pero todo se complica cuando hace su aparición Maya Hansen (Rebecca Hall), una científica y ex-conquista de Tony Stark, para comunicarles que sospecha que su jefe, Aldrich Killian, está cooperando con el Mandarin en la ejecución de sus atentados terroristas.

El análisis: La trama incluye muchos elementos para las 2 horas que dura la película. En los tres párrafos anteriores creo que logré resumir apenas una media hora del desarrollo argumental y omití buena parte de las revelaciones que son las que terminan hundiendo el film.

El guión de Iron Man 3 se siente como una historia compleja que recibió muchísimas anotaciones que la despojaron de alma y corazón: "el villano es un estereotipo racista", "el héroe no es muy heróico", "faltan escenas para los personajes secundarios", etc. Se siente como si cada elemento que podría haberle aportado peso y sustento a la historia fue revisado y corregido, pero en lugar de armar un guión que no despertase tantos cuestionamientos, se hubiese optado por tratar de hacerlo funcionar sin esos elementos... lo que obviamente no fue posible.

En una entrevista reciente Shane Black hablaba de que su co-guionista (Drew Pearce), lo había impulsado a ambientar la historia cerca de Navidad y que ésta se había estructurado como una suerte de versión moderna de "Un Cuento de Navidad", con una versión pasada, presente y futura de Tony Stark por vía alegórica. El problema con esa idea (que no está nada mal), es que la versión presente de Tony Stark está demasiado lejos de parecerse a Ebeneezer Scroodge como para que amerite la visita de un fantasma que lo haga replantearse su vida.

¿Qué sentido tiene plantear una historia donde fantasmas del pasado vienen a atormentarte si tus errores no son tan grandes ni tan terribles?

La historia donde Tony Stark desarrolló una tecnología como contratista de desarrollo de armamentos, que 15 años después se transforma en una grave amenaza a la seguridad nacional, es interesante. La historia donde Tony Stark hizo que un tipo medio extraño que acaba de conocer lo espere en la azotea de un edificio la noche del año nuevo (cita que no piensa cumplir), mientras va a acostarse con Rebeca Hall y medio borracho la ayuda a desarrollar una ecuación que la hace progresar en el desarrollo de una tecnología Extremis, tiene demasiados eximentes y atenuantes como para transformarse en una mochila de culpa que arrastre el peso emocional de la película.

Todos los personajes que no son Tony Stark son planos y caricaturescos, con poquísima profundidad dramática, coherencia interna o desarrollo sicológico, son parte de una confusa coreografía donde cumplen funciones predeterminadas como los engranes de un reloj mal ajustado.


Por último, para no extenderme demasiado en el repaso punto por punto de los innumerables problemas del guión, está el hecho de que se toma al archi-enemigo por excelencia de Iron Man y se lo transforma en una patética e irreconocible versión de sí mismo, que seguramente habrá dejado contento al Director y su opinión del esteoreotipo racista del que nació el personaje, pero que para los fans e incluso para los fans de la película que se hayan entusiasmado con los avances, se sentirá como una traición de la que estarán esperando un segundo giro redentor hasta que termine el paso de los créditos y que lamentablemente nunca llega. El papel que encarna Sir Ben Kingsley es tan ridículo y patético que debiera darles vergüenza habérselo ofrecido.

Lo único que podría rescatar de la película son algunas de las escenas de acción que están muy bien concebidas y ejecutadas, pero el hecho de que Robert Downey pase tanto tiempo fuera de la armadura o que utilice sólo partes de ella en muchas de las secuencias, hacen pensar que hubo bastante ego involucrado en su concepción.

Creo que el enfrentamiento final de la película tiene como elementos memorables las escenas diseñadas para permitir que los personajes secundarios se luzcan en escenas de acción, como compensación por su nulo desarrollo y peso dentro de la trama, pero me parece un verdadero desperdicio haber diseñado cuarenta y dos armaduras para que ocasionalmente uno pueda verlas con algún grado de detenimiento, pero que mayormente se confundan entre sí como borrores voladores sin ningún tipo de elemento que les de carácter y las haga distintivas.

Conclusión: Iron Man 3 es, es mi opinión, un desastre. Es el choque más brutal que se haya producido entre el nivel de mis expectativas (en base a los adelantos), con la realidad del producto final después del Episodio I de Star Wars y es por lejos la peor de las películas producidas por Marvel Studios (por debajo incluso de The Incredible Hulk), desde su creación. No la recomiendo.

¿Que si hay Escena Post-créditos?

Sí la hay. Está al final, pero no es el prometido teaser de los Avengers 2 o los Guardians of the Galaxy... les recomiendo que terminada la película se paren y se vayan porque seguramente estará disponible en Youtube en algunas semanas y la decepción les dolerá menos estando cómodos en sus casas. Además la banda sonora de esta película es insufriblemente pop-electrónica y hace que por repetidos que estén, se extrañe a AC/DC a mares.

Calificación:

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