sábado, 27 de octubre de 2012

Reseña: Invincible Iron Man #527

por Esteban Pedreros

Escritor: Matt Fraction.
Artista: Salvador Larroca.
Colorista: Frank D'Armata.

Rotulista: Chris Eliopoulos.
Editores: Mark Paniccia y Jon Moisan (Asociado).
Editorial: Marvel Comics.

Portadas: Salvador Larroca, Frank D'Armata y Pascal Garcin.

Fecha de Publicación: 24 de Octubre de 2012.

Último número de la serie previo a su relanzamiento a manos de Kieron Gillen y Greg Land, así que es una buena oportunidad para hacer una pequeña retrospectiva.


Concluye "The Future", la última historia de la dupla conformada por Matt Fraction y Salvador Larroca y vemos algo de lo que depara el futuro para Tony Stark.

Si hay algo irritante que ha tenido la etapa de Matt Fraction en Iron Man, es lo excesiva que ha sido la duración de sus arcos argumentales. Tras el término de Secret Invasion se desarrolló "World's Most Wanted", una historia de 12 partes donde Iron Man iba perdiendo sus facultades mentales mientras purgaba su cerebro de la información que había obtenido como jefe de S.H.I.E.L.D. y que Norman Osborn deseaba para tener ventaja sobre Spider-Man y los héroes del Universo Marvel (lo mejor de esos 12 números fue ver que lo primero que hace Osborn como jefe de H.A.M.M.E.R. es ingresar una búsqueda de la identidad secreta de Spider-Man). No hay razón alguna que justifique esa duración más que el hecho de que Fraction quería que Tony usara cada una de las armaduras famosas del personaje, peor aún, terminada aquella historia vino un arco de 5 partes donde Captain America y Thor decidían si le devolvían o no sus memorias, por lo que resolver el status del personaje tras "Dark Reign", tomó "apenas" 17 números.

"The Future", la historia que concluye en éste número, empezó nominalmente en el número #521 de la serie, pero en realidad se trata de una serie de subargumentos que se vienen arrastrando por años y que tomaron el control de la serie a partir del número #510, siendo el Anual #1 (de 2010) un estudio de la personalidad del Mandarín que es bastante relevante para esta historia. Esas son 19 revistas y cabe destacar que 18 de ellas han aparecido en un periodo de 12 meses, ya que el número #510 apareció en Noviembre de 2011 y a partir de Mayo de 2012 la serie se ha publicado en forma quincenal.

Hay muchos factores que analizar en esta historia. Dada la duración sería fácil de acusarla de descompresión y ciertamente que hay mucho de ello, pero Fraction practica el vicio de una manera un tanto más interesante que algunos de sus colegas al darle espacio a los personajes secundarios para que brillen, sin embargo cuesta sentirse satisfecho con una historia que siembra muchos elementos que no explota para nada bien. Si tuviera que adivinar diría que Fraction tuvo 2 o tres ideas que esperaba explotar y que por factores que pueden ir desde la evolución de la historia hasta alguna intervención editorial, termina dejando de lado y privilegiando otros desarrollos, algo que queda muy en evidencia si tomamos en cuenta que en el arco argumental anterior se preocupó de "matar" a un personaje, para que sirviera como el as bajo la manga de Tony Stark. Pero luego este personaje no cumple ninguna función relevante en la resolución del conflicto. Es como que Ulises hubiese ordenado la construcción del caballo de Troya, que luego los soldados se hubiesen quedado dormidos dentro del caballo y a Ulises se le olvidara la maniobra, pero que haya invadido Troya de todas maneras después de encontrar accidentalmente un pasaje secreto a la ciudad.

Este número en particular srive como epílogo de la confrontación con el Mandarin y parte por distanciar a Stark de quien fuera su gran aliado en este conflicto, pero que inaugurara la etapa de Fraction como su gran enemigo... Zeke Stane, el hijo de Obadiah Stane (Warmonger), de una manera que resulta bastante forzada. Tony además pasa por algún tipo de crisis personal que se traduce en un distanciamiento de sus mayores aliados y lo corona con algo que puede leerse como un teaser de la futura serie de los Guardians of the Galaxy de Brian Michael Bendis y Steve McNiven. No es mucho lo que van a obtener de la sola lectura de este número y si hay algo que resultó frustrante del desarrollo de esta saga multiparte es que al reflexionar sobre el plan del Mandarin, la verdad es que es una estupidez de principio a fin. Mientras uno no se entera de qué está pasando, el desarrollo es interesante porque hay una serie de intrigas y giros del guión que hacen dudar de quién tiene la ventaja en el juego de ajedrez que existe entre Stark y Mandarin, pero una vez que simplificas el tablero, da la sensación de que Fraction nunca tuvo claro realmente qué es lo que quería hacer con el Mandarin más allá de presentarlo como un megalómano con delirios de grandeza, una enorme arrogancia y desdén misantrópico. Existe la promesa de descubrir en el Mandarin un adversario temible de recursos e ingenio ilimitado y terminas encontrando a un desquiciado fuera de control con delirios de grandeza, pero sin verdadera inteligencia, que es derrotado por una arrogancia negligente que raya en el autosabotaje.

El arte de Salvador Larroca no me agrada. Creo que hay que alabar que haya sido capaz de dibujar todos y cada uno de los números de la serie escritos por Fraction, lo que es particularmente notable si tenemos en cuenta que en los 4 años que trabajaron juntos Marvel publicó 62 números que equivalen a lo que habría publicado en algo más 5 años bajo circunstancias normales. Existe una fuerte dependencia de Larroca en material fotográfico de referencia, Tony Stark está basado en Josh Holloway (Sawyer en Lost) y creo que el Mandarin está basado en Alan Rickman (Severus Snape en la saga de Harry Potter), lo que lamentablemente hace que su trabajo se vuelva muy repetitivo y poco interesante. Es cosa de recordar lo icónico que fue el trabajo de Adi Granov con Warren Ellis, al punto que ha sido homenajeado constantemente en las películas de Iron Man, pero podrían leer toda la serie y dudo que haya alguna imagen que se les quede grabada en la cabeza. No se trata de un mal trabajo, pero no resalta para nada y descansa muchísimo en el complemento que entrega Frank D'Armata, quien frecuentemente debe llenar los fondos blancos que deja Larroca con texturas digitales y/o scans trabajados en Photoshop para no romper la estética de la revista. El trabajo de D'Armata tampoco me gusta mucho, un problema que tengo con su coloreado es la forma en la que crea el color del cabello de los personajes, usando líneas muy descuidadas para dar la ilusión de brillo en los que puede distinguirse claramente un cursor a mano alzada. Debido a que el arte de Larroca está desprovisto de texturas, el coloreado de la piel de los personajes es consistentemente malo a lo largo de la serie, dando la impresión de tratarse de muñecos de plástico. Es verdaderamente una proeza la constancia del equipo artístico, pero creo que se logra a cambio de una mediocridad poco atractiva.

El Iron Man de Fraction tuvo varias ideas interesantes, pero sufrió numerosos problemas de ejecución que significaron el desperdicio de mucho de su potencial, al menos esa es mi sensación. Esta serie resulta frustrante porque parece quedar irremediablemente corta en la explotación de sus potencialidades y sería digno de analizar qué tanto han influido las políticas de publicación de Marvel en la tendencia de sus escritores y artistas de sobre-extender el desarrollo de las historias, porque realmente es ridículo pensar que en 62 números Fraction haya desarrollado una saga de 17 partes y otra de al menos 18. Eso representa una economía de ideas, pero un desperdicio de talento y exige del lector una paciencia que es saciada de mejor forma con la periodicidad quincenal, pero que es un martirio al ritmo normal de un capítulo por mes. Mediocre... le vendrá bien Marvel NOW!.

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