viernes, 17 de junio de 2016

El síndrome del Fénix o la necesidad de renacer

por Esteban Pedreros

Uno de los podcasts que escucho regularmente es 11 O'Clock Comics, a pesar de que no siempre coincido con las opiniones de los conductores me gusta que hacen comentarios sobre un universo bastante amplio de cómics y que traten de ser lo más entusiastas posibles omitiendo las series que no les agradan y/o entusiasman.

Hace poco escuchaba el episodio el episodio 423 y me llamó la atención la conversación sobre Superman Rebirth porque en un momento uno de ellos preguntaba qué es lo que había pasado para que cambiaran las cosas y otro de ellos no sabía qué responder hasta que finalmente aclaraban que en realidad no había pasado nada...

Repasé mentalmente DC Universe Rebirth #1 y me di cuenta que efectivamente aún no pasa nada en el Universo DC, al menos a grandes rasgos, por lo que tuve una epifanía:

¿Y si dejamos las cosas como están?


Sin querer hacer demasiada historia. Crisis en Tierras Infinitas es un comic que leí mucho tiempo después de su publicación, cuando fue re-editado por Editorial Vid (no recuerdo el año), debido a que a Chile llegó en la versión editada por Zinco y no estaba completa.

Creo que si nunca hubiese leído los Titanes de Wolfman y Pérez no habría tenido tanto interés en leer la historia, pero empecé a leer DC post-crisis y artículo que leía explicaba las diferencias entre las versiones pre y post crisis de los distintos personajes de la editorial. Por alguna razón pensé que leyendo Crisis iba a entender qué había pasado, pero la verdad es que la mayor parte de las diferencias se establecieron editorialmente y a través de las historias con la que se relanzaron algunos personajes... excepto con Batman. A Batman no lo tocaron (casi) ¡¡PORQUE ES BATMAN!!

(DC ha sido bastante sabia en nunca meter demasiada mano en un personaje que no necesita arreglo).



¿Así que cuál es el punto de éste preámbulo?

Pues que creo hasta el día de hoy que hay una disonancia extraña en DC. Por un lado creo que la gran utilidad de Crisis fue decirle a los fans de Marvel (que eran la gran mayoría): "¡Ey! Miren acá tenemos cómics que pueden empezar a leer sin preocuparse por leer cómics viejos"

Muchas veces leí comentarios de que el multiverso DC era muy complicado y que espantaba a los lectores Marvel, pero si eres lector Marvel y eras fan de los mutantes de Claremont y la plétora de títulos X de los noventa, la verdad es que el multiverso DC era muchísimo más fácil de entender (y ya que estamos, Marvel también tiene su multiverso).

Por otro lado DC constantemente se mira el ombligo y trata de recomponer su continuidad con historias que "arreglan" la continuidad y que en muchos casos no son buenas historias, ni arreglan continuidad alguna.

La disonancia es, en mi opinión, que DC parece creer su propio argumento de que Crisis (la del 85) fue una historia que le dio un impulso creativo a la Editorial y que sentó las bases de un nuevo universo, cuando en la práctica fue una herramienta publicitaria para atraer la atención de lectores que no estaban interesados en sus productos, haciendo caso omiso de sus méritos.

Cada X número de años la continuidad se vuelve confusa, porque los editores no se preocupan de darle consistencia (Hawkworld, en lo que a problemas de continuidad se refiere, no es culpa de Tim Truman sino de que Mike Gold no tenía interés en supeditar la historia a la continuidad del personaje), hay una nueva Crisis que lo único que hace es decir que las inconsistencias son producto de las acciones de X villano y DC arremete con una plétora de relanzamientos que no satisfacen las expectativas de los fans, porque a diferencia de lo que pasó en la segunda mitad de la década del ochenta, no se han preocupado de reclutar a los mejores creativos posibles para estas series. No se han robado al John Byrne y el Frank Miller del 95, ni del 2005, ni del 2016.

DC parece creer que publicando otra Crisis va a recapturar la magia de los años posteriores a Crisis y se le olvida que fue y consiguió  a varios editores responsables de títulos exitosos e iniciativas interesantes, contrató escritores y dibujantes de calidad y los puso a cargo de sus series principales. La plana editorial actual parece creer que siguiendo la estrategia editorial que llevó a Marvel a la quiebra va a compensar el que Marvel le robe los talentos emergentes e Image le robe los talentos consagrados.

Le decía a un amigo, y perdonen lo burdo de la alegoría, que somos esposas maltratadas o perros apaleados, en el peor de los sentidos. DC anuncia que va a enderezar su trabajo creativo y los fans acérrimos hacemos fila para leer las historias y renovamos el entusiasmo sólo con la promesa de que todo va a estar mejor (aún no sabemos si será o no así, no voy a anticiparme a los hechos). Lo concreto es que leímos DC Universe Rebirth, nos gustó o no, pero entendimos el mensaje de que lo de los Nuevos 52 fue un fracaso, que DC quiere hacer las cosas distinto y está intentando conseguir un coro de sirenas que nos lleve de vuelta a la Editorial (o que nos ahogue en altamar, todavía no sabemos).

Decía en un artículo anterior que si para conseguir historias que tenga ganas de leer nuevamente, un universo DC que tenga consistencia y que me reconquiste, tenía que aguantarme una historia idiota donde Superman golpea al Dr. Manhattan a doble página, me parecía que no era la peor de las soluciones.

Sigo pensando eso, pero tengo una solución alternativa...

DC... Hagamos como que los nuevos 52 no pasaron y punto.

En serio. Estoy dispuesto a saltarme la historia donde se explica que esto es así, porque fulano de tal utilizó el poder de la entropía cósmica para alterar la línea temporal para producir limones dulces que ahorren el gasto de azúcar a la economía familiar.

Podría leer el día de mañana la historia que sigue la última buena historia de Wally West sin importarme cómo ni porque desapareció o cómo volvió Barry Allen y qué se yo, nada de eso tiene sentido y no creo que lleguen a ser historias que dentro de 20 años todavía quiera leer.

¿Una historia que todavía quiero leer?

"The Return of Barry Allen", por Mark Waid y Greg LaRocque. La publicó DC por allá por 1993 y como es una buena historia, todavía me dan ganas de releerla cada tanto.

¿otra?

The Spectre de John Ostrander y Tom Mandrake (mayormente)

¿otra?

Chase

¿otra?

Manhunter, etc.


¿Qué tienen en común?

Que son buenas historias. Ni siquiera las mejores historias, pero suficientemente buenas como para que me den ganas de releerlas y las recuerde con cariño y no digo con esto que la continuidad no importe, pero me parece que en la medida que se mantenga cierta coherencia interna y se omita transformar las series en una prolongada página de wikipedia con referencias a las Crisis anteriores y los por qué de algunas cosas que sólo le importan a ciertas personas, mejor estaremos.

Los conductores de 11 O'Clock Comics estaban felices de tener de vuelta al Superman de Jurgens en lugar del Superman acorazado de los Nuevos 52 y demoraron un rato en caer en cuenta que su regreso se había producido de una manera un tanto arbitraria (pista: fue un subproducto de Convergence), porque la verdad es que da lo mismo. Si el personaje es bueno, consistente y reconocible y la historia entretenida, los fans antiguos van a volver y seguramente habrá fans nuevos que los acompañen.

Si jamás hubiese escuchado hablar de Crisis en Tierras Infinitas creo que jamás la habría leído y probablemente no hubiese estado confundido con Carter Hall, Katar Hol, Hawkworld y después a leer Zero Hour y qué se yo qué mas.

Estamos de acuerdo que buena parte de los nuevos 52 no funcionaron. Es hora de preocuparse de publicar historias que funcionen y punto.



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