martes, 21 de septiembre de 2010

PdVP: Clasificación de películas y cómics: ¿Un ejercicio ocioso?


Por John J. Mejía

Los créditos comenzaron a correr y con el sonido de la música de fondo cada vez más tenue, no fue difícil reconocer la voz de un pequeño de unos diez años comentándole al papá sobre una de las muertes de la película.

Unas semanas después, cuando las luces se encendieron al terminar la función, mi sorpresa fue mayor al ver en la parte de abajo de la sala un coche de bebé y unos segundos después, la pareja dueña del vehículo bajaba las gradas con una bebé de no más de un año.

Cualquiera esperaría estas situaciones al terminar una función de Toy Story o Mi villano favorito, pero no: la primera ocurrió al terminar Depredadores y la segunda con Resident Evil 4: Afterlife. Ahora, ¿qué tienen qué decir las directivas de la sala de cine cuándo se les pregunta el por qué dejan ingresar menores a funciones para mayores de 12 años o más? "Es que los padres se enojan". Y es cierto. Hace varios años fui testigo de como un "padre responsable" injuriaba a un acomodador porque no lo dejaba entrar con su niño pequeño a ver una película para mayores en una función de las 9 p.m. Así que ¿qué hacen los acomodadores? Pues dejan entrar a estos “padres responsables” a ver las películas con clasificación para mayores de 12 con sus niños mucho menores de 12, porque es mejor evitarse el disgusto. No sé en otros países, pero por lo menos en Colombia, parece que no hay autoridad que haga respetar la clasificación de las películas. Y para qué agarrarse a discutir del tema si a fin de cuentas darán estas películas en un año o más por televisión y nada raro sería que lo hicieran en horario triple A (o sea, para todas las edades).

Así las cosas, si los padres insisten en entrar a ver estas películas con sus hijos y los dueños de las salas de cine prefieren vender entradas antes que restringirles el paso, ¿vale realmente la pena seguir con esto de las clasificaciones? Ahora, si de buscar culpables se trata, ¿de quién es la responsabilidad en estos casos? ¿De la sala de cine? ¿De los padres? ¿Del acomodador? Habrán quienes dirán que un bebé de brazos no va a prestar atención a una película de zombies, pero estoy seguro que el sonido abrumador y claustrofóbico de esta clase de películas le producirá alguno que otro trauma y aunque no lo haga, no recuerdo que la clasificación sea para "mayores de 12 o menores de 2".

Si llevamos esta situación a los cómics, ya que el controversial "Código de los cómics" no opera como regulador sobre lo que pueden o no contener los cómics norteamericanos (y del que Alberto escribió hace poco), ¿está bien que un niño pueda tener acceso a cómics con contenido para adulto? Y no me refiero sólo a cómics con contenido sexual explicito, sino a cómics tan fáciles de acceder como Punisher o Teen Titans, que se consiguen en los Estados Unidos en cualquier tienda y donde pueden verse imágenes con contenido explícitamente violento, sin anestesia ni preaviso alguno (y respecto a lo cuál comenté en un artículo pasado). Y vaya y sugiérase que se les etiquete como tal, inmediatamente se acude a lo de "censura" y se arma Troya.

En lo personal (como bien lleva por título esta columna y en razón a lo cuál apelo a tu tolerancia como lector) no veo nada de malo en que se indique si un cómic, película o disco tiene contenido explicito para adultos o mayores de cierta edad. En defensa de algunos cómics y de ciertas casas editoras como Marvel, algunos vienen con una clasificación indicando lecturas no aptas para menores. Pero igual que ocurre con el cine, ¿es la conciencia de cada uno, padre, hijo, vendedor, lo suficientemente apta como para aceptar la recomendación o es por el contrario una invirtación para violar la norma? Tampoco desconozco que estas “marcas” suelen satanizarse por terceras partes puritanas y dan paso a extremos (como lo fue en su momento el mencionado "Código de los cómics"), los vetos y la censura indiscriminada.

Por lo pronto, queda en la mesa este debate interminable sobre si vale la pena o no clasificarlos, pero si en últimas como sociedad vamos a ignorarlo y ser tolerantes e indiferentes con quienes lo hacen, ¿entonces para qué molestarse?

¿Comentarios? Eso espero. A fin de cuentas, este es tan solo un punto de vista personal.

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