martes, 3 de agosto de 2010

RC (¿?): Kick Ass


Por Alberto Calvo

Normalmente las Recomendaciones de la Comicteca tienen por objeto difundir comics y novelas graficas poco conocidas o que pudieran haber escapado de la atención de la mayoría de lectores de comics. Sin embargo, en esta ocasión ese no es el caso. La recomendación aquí sería hacer lo posible por evitar que alguien lea una serie en particular debido a la fuerte posibilidad de que se lleven una enorme decepción. Recomendaciones de la Comicteca presenta la primera anti-recomendación de su aún breve historia:

Kick Ass

Escritor: Mark Millar
Dibujante: John Romita Jr
Entintador: Tom Palmer
Colorista: Dean White
Rotulista: Chris Eliopoulos
Editorial: Marvel Comics / Icon
Fecha de Publicación: Febrero 2008 - Febrero 2010
Formato: 8 números formato estándar, 32 páginas a color c/u

Para fines de este texto asumiré que la gran mayoría de los interesados ya vio en cines la adaptación de este comic dirigida por Matthew Vaughn con un guión que él mismo co-escribió con su habitual colaboradora Jane Goldman. La historia es básicamente la misma: Dave Lizewski es un adolescente aficionado a los comics y quien lleva una gris y anónima existencia en la escuela. Convencido de que es posible que existan superhéroes en el mundo real, Dave decide comprarse un disfraz y salir a combatir el crimen con violentas y dolorosas consecuencias. Luego de que sus andanzas como vigilante enmascarado llaman la atención de Big Daddy y Hit Girl, padre e hija dedicados a tratar de derribar el imperio criminal de la cabeza local de la mafia, Dave se ve inmerso en un conflicto mucho más violento y peligroso de lo que pudiese haberse imaginado.

Las diferencias entre comic y película no están en la historia contada, pues es claro que ésta es prácticamente la misma. La diferencia está en el tono en que la historia es contada, en el desarrollo de personajes, y en el ritmo utilizado para contarla. En este último aspecto no ayuda nada la irregular periodicidad de publicación de la serie, inexplicable considerando el historial de puntualidad tanto de Millar como de Romita Jr.

Supongo que el tomo de la historia es algo que ya no debiera sorprender a nadie considerando que escribe Mark Millar, quien parece tener muchas buenas ideas pero ninguna noción de que hacer con ellas. Una buena idea no es igual a una buena historia y tristemente Millar ha hecho una carrera a base de probar ese hecho una y otra vez. Tengo la impresión de que Millar se esfuerza demasiado en un intento de emular a otros autores británicos que constantemente empujan los límites narrativos del medio, como Grant Morrison, Warren Ellis o Garth Ennis, pero quedándose en la parte superficial de sus historias: violencia más gráfica y explícita que la usual para títulos mainstream, insinuaciones sexuales y humor bastante subido de tono y burlas constantes a los convencionalismos y clichés del género de superhéroes. Vamos, que es como un adolescente tratando de emular -de todas las maneras equivocadas- a sus escritores favoritos.

Podría dedicar más líneas a ejemplificar los defectos de la historia en esta serie, mismos que pueden achacarse en su gran mayoría a Millar, pues en muchas ocasiones ha dejado claro que la mayor parte de la historia estaba lista antes de decidir que John Romita Jr sería el elegido para crear el aspecto visual del título, pero la verdad es que no le veo el caso a seguir apuntando a lo mismo. El arte de Romita Jr está a la altura de sus estándares habituales, aunque resulta extraño ver tanta sangre y mutilaciones ilustradas por él. Creo que el uso de una paleta de color tan brillante solo sire para exacerbar aún más la sensación de incomodidad que provoca el arte, aunque no me extrañaría que fuese intencional. En todo caso el efecto resulta molesto pero no perturbador, así que podemos sumar el coloreado a la lista de cosas que no funcionan con este comic.

Resumiendo, podríamos decir que Kick Ass, la película, es lo que pudo haber sido el comic de haber tenido un editor capaz y comprometido con su trabajo en lugar de un peón corporativo colocado en el cargo con instrucciones precisas de permitir que el niño malcriado consentido de los jefes cumpliera con todos sus caprichos sin la más mínima interferencia. Mal por Millar, de quien ya no me sorprende; mal por Romita Jr, quien nunca debió acceder a convertirse en cómplice; y mal por Marvel, que demostró una vez más que no les interesa contar historias de calidad siempre y cuando vendan bien y tengan presencia constante en los medios especializados. Que viva la polémica, que al fin y al cabo suele ser mejor herramienta promocional que cualquier otro recurso.

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