lunes, 30 de mayo de 2011

Reseña: Priest

Hace varios meses que se empezó a promocionar de manera insistente la nueva película de Scott Stewart, director de Legion (Legión de Ángeles), cinta de corte fantástico/religioso que pasó con más pena que gloria por las carteleras del mundo durante el 2010.

En esta ocasión se trata de una película inspirada en el manhwa (comic coreano) del mismo título: Priest. Los vampiros y la humanidad han estado en guerra durante siglos, y cuando parecía que la humanidad estaba condenada a la extinción, apareció un grupo de guerreros con habilidades superhumanas que invirtió la balanza: los priests.

En unos cuantos años, éstos consiguieron dominar a los vampiros y obligarlos a rendirse, permitiendo que se les recluyese en reservaciones especialmente acondicionadas para contenerlos. Una vez que ya no hubo necesidad de guardianes, la Iglesia desbandó a los priests, ordenándoles que se se reintegrasen a una sociedad a la que ya no pertenecían.

Años después del fin de la guerra, se registra un vicioso ataque en un asentamiento humano en medio del desierto. Las víctimas son la familia de un Priest (Paul Bettany), falleciendo su cuñada, quedando malherido su hermano (Stephen Moyer), y desaparecida su sobrina, Lucy (Lilly Collins).

Priest solicita a la Iglesia que se reinstale su condición de guardián para salir en busca de su sobrina, pero no solo le es rehusado, si no que se ordena no abandonar la ciudad. Desobediendo esas instrucciones abandona la ciudad y va en busca de pistas al lugar del ataque. Ahí encuentra a su hermano agonizando y tras enterrarlo habla con el sheriff del asentamiento (Cam Gigandet), quien insiste en acompañarlo. Mientras tanto, la Iglesia envía a otro grupo de priests con intenciones precisas de llevar de vuelta al renegado. Estos se separan, y mientras la mujer del grupo (Maggie Q) lo encuentra y le explica su situación, los otros tres priests enfrentan al responsable del secuestro de Lucy, el misterioso Black Hat (Karl Urban).

La película tiene toda clase de problemas desde su concepción, pero la gran mayoría de ellos se remiten al guión y al tratamiento que se hace de la historia. A pesar de tratarse de una adaptación, Stewart y su guionista deciden tomar algunos elementos de la historia original y acomodarlos de una manera diferente.

Tan diferente, de hecho, que la película termina siendo una especie de remake/homenaje de The Searchers (Más Corazón que Odio), un clásico western de John Ford protagonizado por John Wayne, en donde colocan al Priest de Bettany en el papel de Wayne y a los vampiros en el de los comanches.

Esto sirve solo para enriquecer la atmósfera visual de la película, que termina mezclando elementos de western con cyberpunk y goth de una manera bastante peculiar. Lamentablemente la parte narrativa no está a la altura, pues el guión es plano y soso, carece por completo de cualquier intento de desarrollar a los personajes, y cada vez que hay algún diálogo con pretensiones de sonar inteligente o astuto, el resultado es más bien ridículo.

La película no resulta especialmente mala, pero en el mejor de los casos lo deja a uno con la impresión de que un poco de trabajo sobre el guión y en la edición pudo haber hecho que fuese mucho mejor, sobre todo tomando en cuenta que el elenco de la película no es nada malo, incluyendo a un par de secundarios.

Tiene algunos momentos interesantes, las escenas de acción resultan medianamente entretenidas, y los visuales en general tienen cierto encanto y pueden llegar a ser suficiente para muchos, pero es imposible evadir esa sensación de que algo le falta. Tomando en cuenta la gran cantidad de veces que se movió la fecha de su estreno, y la insistencia del estudio para convertirla a formato 3D debieran haber sido indicativos de que algo andaba mal con esta película que, por cierto, en México se estrenó única y exclusivamente en 3D, por lo que no sé que sucederá con aquellos lugares en donde aún no hay proyectores para ese formato.

La mejor parte de la película es la secuencia inicial, que es una animación que resume la guerra contra los vampiros, así como la aparición y el ocaso de los priests. Lo que hace tan atractiva esta secuencia es que se trata del primer trabajo realizado por el extraordinario director de animación Genndy Tartakovsky para Sony Pictures, estudio con el que firmase un atractivo contrato hace algunos meses luego de que Warner/Cartoon Network decidiera prescindir de sus servicios.

Casi me atrevería a decir que vale el boleto, pero tampoco es para tanto, sobre todo tomando en cuenta que es posible ver la secuencia completa (en 2D, claro) en Youtube.


Resumiendo, Priest es una película que resultará decepcionante para la mayoría de los espectadores. No tiene la suficiente acción como para poder excusarse como entretenimiento genérico veraniego sin muchas pretensiones, y los problemas con el guión no le permiten ser considerada como cualquier otra cosa. Recomendada solo si no hay nada más en exhibición y están dispuestos a desembolsar el costo de los boletos 3D por una película que ni siquiera fue concebida para exhibirse en ese formato.

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