lunes, 8 de marzo de 2010

CC: The Flash: Rebirth



Escritor: Geoff Johns
Artista: Ethan Van Sciver
Tintas: Scott Hanna (sólo en el Nº6).
Color: Alex Sinclair, Brian Miller de Hi-Fi (Nº 3 a Nº6).
Rótulos: Rob Leigh.
Editor: Joey Cavalieri y Chris Conroy.

Portadas: Ethan Van Sciver con Alex Sinclair, Moose Baumann (Nº1) y Brian Miller (Nº3-Nº6).
Variantes: Ethan Van Sciver y Alex Sinclair.


Barry Allen ha regresado, pero hay algo raro en el aire... algo que no es posible precisar...

Mientras Central City se apresta a celebrar el regreso de su héroe más famoso, extraños hechos se suceden y lo que parecía un retorno feliz se complica al descubrir el cadáver de Black Flash, la personificación de La Muerte entre los velocistas.

Mientras Barry examina su pasado trae accidentalmente a Savitar de vuelta desde la Speed Force (ver el TPB “Dead Heat” de Flash), solo para verlo morir consumido hasta convertirse en polvo tras entrar en contacto con Barry. La Liga de la Justicia y los Velocistas entran en alerta cuando este mismo evento afecta a cada uno de los integrantes de la familia Velocista y revela que Barry se ha convertido en el nuevo Black Flash, el mensajero de la muerte [n.r.: licencia dramática].

La Liga y el resto de los Velocistas diseñan un artefacto para suprimir la conexión de Barry con la Speed Force, pero cuando el experimento no funciona, Barry decide sacrificarse nuevamente y correr hacia la fuerza extradimensional que otorga a los velocistas sus poderes, para volver a ser uno con ella y evitar que el trágico giro que ha tenido su regreso cobre la vida de alguien más. Es en este momento que Flash descubre al verdadero responsable de las calamidades que afectan su vida, Eobard Thawne, el Flash Reverso, quien ha elaborado un plan para acabar para siempre con el legado de Flash.

¿Qué puedo decirles de Flash:Rebirth?

Muchas cosas, más de las que sería sensato abordar en un solo artículo así que aquí nos centraremos en la crítica de la serie.

Flash: Rebirth es muy similar a Green Lantern: Rebirth, no sólo comparten el mismo nombre e intención Editorial, ambas son lecturas igualmente insatisfactorias.

Creo que el patrón que emerge de la lectura de esta saga es su construcción en Reversa. Parece que la intención de Johns es tomar a Flash, convertirlo en el tipo de serie que quiere escribir y luego redactar una historia que le permita justificar el enfoque que quiere darle al personaje.

¿Cuál es el enfoque? Aunque sea prematuro juzgarlo, pareciera que quiere convertir a Flash en una especie de amalgama de las series “Cold Case” y “CSI”. Podría decirse que Barry Allen tiene ahora un aire a Grissom, con un aura trágica que lo impulsa a resolver crímenes cuyas investigaciones quedaron inconclusas, usando elementos policiales, de ciencia ficción y superhéroes.

Dado que la serie aún no empieza, es prematuro juzgar qué resultado tendrá esta combinación de elementos, tal vez arroje resultados tan buenos como los cambios que introdujo en Green Lantern, pero es difícil no cuestionar qué es lo que hace necesaria la introducción de tantos cambios en el personaje, cambios de enfoque, de personalidad, de historia, del tipo de aventuras. Mi conocimiento de Barry Allen como personaje es limitado, pero siempre lo he imaginado como un personaje de historias de ciencia ficción más que de aventuras, en contraste con Wally West cuyo enfoque era inverso y con bastante trabajo de desarrollo sicológico. También parece un poco excesiva y repetitiva la idea de armar un ejército de velocistas buenos y otro de velocistas malos como se insinúa en los murales de Gorilla City, teniendo en cuenta la historia que Johns ha contado en Green Lantern, con la aparición de anillos del resto del espectro emocional.

El dibujo de Ethan Van Sciver (EVS), es otro punto debatible de esta revista. Sé que mucha gente admira el trabajo de EVS, en mi caso me gustan muchas de sus ilustraciones, pero pienso que se trata de un artista demasiado irregular e inconsistente. Dejando de lado el tema de los atrasos en los plazos de entrega y las razones que los motivaron, EVS parece tener un estilo obsesivo de dibujo que se desgasta en el acabado ultra detallista de pin-ups y splash pages, y que pone mucha atención en ciertos elementos visuales que si no son explicados pueden pasar desapercibidos… hace unas semanas les hablaba de su entrevista en Wordballoon y en ella explicaba algunas ideas que tuvo para el Professor Zoom, como el hecho de darle una vara que para el simboliza los punteros de madera antiguos que tuvieron o tienen algunos profesores y que en tiempos antiguos se usaron para golpear a los alumnos (“la letra con sangre entra”), puede que ése simbolismo se le ocurra a más de una persona, peor no fue mi caso, si no hubiese escuchado el podcast, jamás se me habría pasado por la mente. Como contrapartida, EVS suele entregar varias viñetas de baja calidad en sus revistas, que imagino que deben ser aquellas que le aburre dibujar (muy probablemente parta dibujando lo que le gusta y termine dibujando lo que le aburre), y numerosos errores de perspectiva, anatomía, secuenciamiento e inconsistencia en la interpretación de los personajes: a veces varían en edad, porte y aspecto.

Nada de esto es ayudado por el cambio de Colorista que ocurre a media serie, ni por el ingreso de Scott Hanna como entintador, para apurar el último número (donde entinta alrededor de 9 páginas, no especificadas). Cuando la serie aparezca en tomo de tapa gruesa, el observador casual probablemente no note las diferencias, pero si uno lee con detención y de corrido, se nota bastante la diferencia de plazos con que se trabajó en los primero números, respecto de las segunda mitad de la serie.

El guión de Johns es demasiado acomodaticio y majadero en la introducción de los detalles que le dan individualidad a los personajes. Es una historia muy trabajada, con varios elementos introducidos en los primeros números cuya utilidad no se aprecia sino hasta el final, pero el grado de detallismo no significa necesariamente que se trate de una buena historia. El desarrollo es muy lento, y aún tratándose de un comic de superhéroes, donde uno espera algo de exageración y consecuentemente aborda la lectura con una sensata cuota de privación de incredulidad, hay partes que son francamente ridículas... burdamente ridículas, como la cantidad de veces que el Professor Zoom, interviene en la vida de Barry Allen para causarle miseria a través de pequeños actos de maldad (provoca que su perro muera atropellado, lo bota de una escalera para que se rompa un brazo).

En suma Flash: Rebirth puede tomarse de dos maneras: como una miniserie que reintroduce a un personaje, con objetivos de promoción publicitaria y de pavimentar el desarrollo de historias futuras; o como una historia con valor propio, más allá del contexto de su aparición. En este segundo aspecto queda al debe, no constituyendo más que una historia mediocre que ni siquiera puede adjudicarse el crédito de haber traido de vuelta al personaje, porque recuerden… eso ocurrió en Final Crisis Nº2 ( aunque nadie se dio cuenta). (6/10).

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