miércoles, 31 de marzo de 2010

RC: Ghost World


Por Alberto Calvo

Lo prometido es deuda. Habiendo dedicado una columna hace unos días a la película Ghost World, de Terry Zwigoff, esta entrega de Recomendaciones de la Comicteca será dedicada al comic que dio origen a esa adaptación. Esta semana ofrecemos para su consideración:

Ghost World

Historia y Arte: Daniel Clowes
Editorial: Fantagraphics Books
Fecha de publicación: 1993-1997 (Como parte de la antología Eightball);
1998 (Como Novela Gráfica)
Formato: historias de 8 páginas en su versión original; novela gráfica de 80 páginas, blanco y negro con  toques de color.

Daniel Clowes tiene una carrera en los comics que se extiende por veinticinco años, por lo que resulta hasta cierto punto sorprendente que no sea más reconocido. Empezó su carrera en el medio a mediados de los 1980s como colaborador de la revista Cracked (que, para quienes no la ubiquen, es similar en tono y formato a la popular Mad), antes de vender su primera historia a Gary Groth, presidente y editor de Fantagraphics.

Esa historia apareció dentro de las páginas de Love and Rockets, la popular e innovadora serie creada por los Hermanos Hernandez, y pronto dio pie a una serie de seis números y un especial protagonizados por el mismo personaje, Lloyd Llewellyn, que aparecieron periodicamente entre 1986 y 1988. Al año siguiente apareció el primer número de Eightball, antología que vio nacer sus historias más conocidas y populares y misma que duró 23 números, publicados de manera irregular entre 1989 y 2004.

Ghost World se publicó originalmente entre los números 11 y 18 de esa antología, y para quienes la han leído puede resultar extraño que se haya popularizado tanto como lo hizo. Los personajes principales, Enid Coleslaw y Rebecca Doppelmeyer, son dos adolescentes recién graduadas de la preparatoria que aún no saben que es lo que harán con sus vidas. Y ambas son sárcásticas, antisociales y hasta cierto punto sociópatas, pasando la mayor parte del tiempo criticando a la gente, lugares y cosas a su alrededor, o burlándose de todo y de todos, aún cuando lo hacen solo para si mismas, sin llegar nunca a hostigar a nadie abiertamente. Aún cuando se trata de personajes desagradables, sobre todo siendo las protagonistas de la historia, Clowes consigue redondear y definir sus personalidades de una manera tan completa que se sienten como personas reales y evitando en el lector la necesidad de sentirse bien con ellas.

El tono de la historia es sutilmente depresivo y captura a la perfección la angustia adolescente ante el reto de enfrentar el mundo adulto, esa mezcla de miedo y desprecio que suele ser erróneamente identificada por los adultos como rebeldía sin sentido. Clowes tiene un estilo limpio y claro pero con la suficiente atención al detalle. Sus diseños de personajes van de lo real a lo caricaturesco, y por momentos rayan en lo grotesco pero nunca se sobrelimita, permitiendo que la historia fluya sin llegar a convertirse en distracciones. La mayor parte del libro tiende a recaer en los diálogos (de los que hay muchos pero nunca llegan a sentirse pesados), pero cuando ocasionalmente recurre a utilizar paneles o escenas silenciosas el efecto es sobrecogedor. Esto es particularmente notorio hacia el final de la historia, una vez que resulta obvio que las relaciones entre sus personajes han cambiado y nada volvera a ser igual.

Una cita en la contraportada de la novela gráfica, aparentemente tomada de la reseña de un diario, compara a Ghost World con The Catcher in the Rye (El Guardián en el Centeno), la mítica novela de JD Sallinger, por su habilidad para capturar la realidad de la angustia adolescente y darle salida en una historia prfundamente humana, y la verdad es que no lo puedo discutir. Creo que Ghost World y la obra de Clowes en general merece un mayor reconocimiento y que además sería un buen punto de entrada al medio para quienes piensan que los comics son solo superhéroes y/o escapismo adolescente. Altamente recomendada.

Deja tus comentarios o escríbenos directamente a comicverso@gmail.com