martes, 20 de junio de 2006

PPC: Identidades y Destapes


Por Alberto Calvo.

Bien dicen que hasta los planes más cuidadosamente elaborados pueden fallar. Hace un par de semanas cambié el tema de esta columna para hacer lo que me parecía una introducción más adecuada. Esta semana tampoco voy a poner el texto que escribí en un principio, y ahora el cambio de planes obedece a un tema de actualidad. Imagino que para estas alturas, si no han leído el número 2 de Civil War, al menos ya saben que es lo que pasa en el. Y si no, les voy a dar un momento para que vayan a consultarlo. Pueden hacerlo aquí. ¿Listo? Entonces ahora si, al punto.

Uno de los aspectos clásicos y que constituye una característica esencial dentro de la mitología de los superhéroes es el alter ego, o como solemos llamarle de manera más familiar, la identidad secreta. Todos sabemos que Batman es en realidad Bruce Wayne, Superman es (aunque eso es algo que está sujeto a discusión), Clark Kent, Daredevil es Matt Murdock, y por supuesto, Spiderman es Peter Parker. El asunto con las identidades secretas es que son, precisamente, secretas. Nosotros las conocemos, claro, porque somos espectadores externos al mundo poblado por estos personajes. Pero para los habitantes de ese mundo si son secretas. Las razones para su existencia son varias. Puede ser por seguridad para sus seres queridos, o para permitirles llevar una vida "normal", o simple y sencillamente porque es útil a sus necesidades.

Al escribir esto recuerdo una escena de Kill Bill, volumen 2, donde Tarantino hace una referencia al tema en boca de Bill:
Batman es en realidad Bruce Wayne, Spiderman es realmente Peter Parker. Cuando despierta por la mañana, es Peter Parker. Tiene que ponerse un disfraz para ser Spiderman. Y esa es una característica que separa a Superman del resto. Superman no se convirtió en Superman, Superman nació como Superman. Cuando Superman despierta por la mañana, él es Superman. Su alter ego es Clark Kent. Su traje con la gran "S" roja es la sábana en que estaba envuelto cuando era un bebé y los Kent lo encontraron. Esas son sus ropas. Lo que viste Kent, los anteojos, el traje, eso es el disfraz. Ese es el disfraz que Superman utiliza para caminar entre nosotros

La escena es en realidad un poco más larga y aborda otro aspecto de lo que puede representar una identidad secreta, o en particular la de Superman, pero eso sería tema para una discusión bastante más larga. En cuanto a la cita en cuestión, hay puntos en los que no estoy de acuerdo. Si implica que la diferencia entre Superman y los demás es el origen de los poderes, entonces está perdiendo por completo el punto. Si se refiere a la capacidad de usar sus habilidades, también. Respecto a lo de ser alguien diferente y ajeno, pues también está el Martian Manhunter y seguramente podríamos argumentar que los mutantes de Marvel están en una situación similar. Para mí, lo que define a un héroe, o incluso a un villano, no tiene nada que ver con el origen de sus poderes, su posición en la sociedad o el disfraz que utilice. Tiene que ver con sus acciones y, en menor medida, con sus motivos. O como lo pondría Batman en la reciente Batman Begins, "No es quien soy debajo lo que me define, sino mis acciones".

El hábito no hace al monje del mismo modo que la capa y máscara no hacen a un héroe. La elección de usar una identidad secreta depende de cada personaje, y la atracción que esto pueda representar para el lector varía de caso en caso. Existen héroes cuya identidad no es secreto o simplemente no utilizan ningún alter ego -Wolverine o los Fantastic Four, por ejemplo-, quienes utilizan más de una identidad -Moon Knight- y quienes llevan una vida normal (o al menos lo intentan) cuando no tienen puesta su máscara, como Spiderman. O al menos ese solía ser el caso.

Quienes leyeron mi columna anterior (y si no lo hicieron, nunca es demasiado tarde) saben de mi afición por Spiderman. Y la razón por la que encontraba fascinante al personaje era precisamente su identidad secreta. Existen muchísimos héroes, publicados por muchas editoriales diferentes, pero lo que separaba a Spiderman del resto, era el ser Peter Parker, un adolescente común con problemas comunes. ¿Qué otro héroe tenía que preocuparse por hacer tareas o estudiar para sus exámenes? A lo largo de los años el personaje ha cambiado, cierto. Ya no es un adolescente, pero lo que es una constante es que siempre ha sido alguien con problemas ordinarios. Pagar la renta, tener contento a su jefe, ser puntual, lidiar con relaciones de pareja, etc. Ahí es donde radica el potencial de atraer la simpatía de los lectores, en la capacidad de identificación que uno puede desarrollar con el personaje. Los comics, especialmente los de superhéroes, son una forma de entretenimiento escapista, y el uso de las identidades secretas los convierten en una muy efectiva. Debajo de la máscara, un héroe puede ser como cualquier otra persona.

Ignoro hasta donde estén dispuestos en Marvel a dar seguimiento a las consecuencias de lo acontecido en Civil War o cuales sean sus planes para futuras historias de Spiderman. Lo que es un hecho es que ya nada puede ser igual, pues eligieron al personaje que más podría resentir un cambio tan drástico. Al menos claro, hasta que otro editor o equipo creativo decidan dar marcha atrás e ignorar o negar estos acontecimientos -en cuyo caso pueden estar seguros de que tendré algo que decir al respecto-. Pero hasta entonces, no me queda más que seguir leyendo, con verdadero interés por primera vez en mucho tiempo, los ires y venires de mi otrora héroe de juventud.



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