jueves, 2 de febrero de 2012

PPC: ¿Necesitábamos precuelas de Watchmen?

Predicando para el Coro - por Alberto Calvo

Por Alberto Calvo.

El día de ayer finalmente se anunció un proyecto que desde hacía varios meses era un secreto a voces: las precuelas de Watchmen. Esteban tuvo a bien traducir el comunicado de prensa de DC y lo publicó aquí en el blog.

Se anunciaron siete miniseries interconectadas entre si, además de un epílogo. Cada una de las miniseries será protagonizada por uno de los personajes principales de Watchmen, serán publicadas a razón de un comic cada semana -asumo que alternando las series- y cada número incluirá además un par de páginas de una historia del Crimson Corsair, que asumo será también una precuela de Tales of the Black Freighter, la historia de piratas contada dentro de las páginas de Watchmen.

No se dio una fecha para la publicación del proyecto, aunque presuntamente los primeros números aparecerán durante el segundo trimestre del año, y las distintas series irán extendiéndose hasta finales del mismo.

El anuncio ha recibido reacciones encontradas. Muchos fans se muestran emocionados ante la posibilidad de tener nuevas historias con estos personajes, en tanto que muchos otros, y me incluyo entre estos, nos encontramos escépticos ante el potencial del proyecto y sentimos que se trata de una enorme falta de respeto de DC hacia uno de los creadores más prolíficos y respetados del medio.


Habría que aclarar que DC Comics está en todo su derecho de hacer esto, pues la editorial posee todos los derechos sobre estos personajes y sus historias. Según parece el acuerdo inicial con Moore y Gibbons era que la editorial retendría los derechos mientras el material se mantuviese en imprenta y los cedería a los dos creadores una vez que no se publicase más. Imagino que nadie esperaba que la historia fuese a tomar la relevancia que aún mantiene y que se siguiese publicando de manera constante.

Cabe señalar que cuando la serie original cobró popularidad y se convirtió en uno de los referentes del comic de superhéroes, DC solicitó al propio Moore que escribiese más historias dentro del mismo Universo, a lo que el escritor se rehusó, argumentando que la historia que necesitaba contar ya estaba hecha y que no había necesidad de agregarle o expandir nada. Cada vez que se ha cuestionado a Alan Moore al respecto, él ha manifestado su deseo de que dejen la historia tal y como está, y me parece una petición razonable, pues su historia tiene un principio y un final, se plantea una serie de objetivos temáticos y narrativos, y los cumple por completo y de la mejor manera posible, sin cabos sueltos o subtramas inconclusas.

La historia de los personajes está completa y no hay nada más que agregar, además de que tiene lugar en un entorno y momento muy específico cuya relevancia se pierde al sacarlo de contexto. ¿Por qué, entonces, hacer comics derivados, o en este caso, precuelas?

Por dinero. No hay otra razón.

No es secreto que la industria del comic atraviesa por una crisis financiera, misma que llevó a DC a maquinar el controvertido relanzamiento de toda su línea hace unos meses, iniciativa cuyo éxito parece haber sido efímero y limitado, así que no me extrañaría que la decisión de finalmente darle luz verde a este proyecto venga precisamente de la complicada situación que el medio atraviesa. Mi teoría de que se trata de una cuestión económica es reforzada por el mismo tamaño del proyecto. Alan Moore y Dave Gibbons contaron su historia en menos de trescientas páginas, doce números de aparición mensual que a la fecha siguen siendo considerados como un parteaguas para el medio y un ejemplo del nivel de excelencia a que aspira el género de superhéroes.

Para contar una historia que no hacía falta, DC pretende publicar treinta y cinco números, que debieran sumar más de ochocientas páginas. ¿Tendremos una historia el doble de relevante que Watchmen? Lo dudo mucho. ¿Será al menos una historia entretenida, que hará que valga la pena gastar dinero en ella? La verdad, lo veo muy difícil.

Desde que se realizó el anuncio el día de ayer, buena parte de las discusiones han girado en torno a los equipos creativos involucrados, aunque me parece que ahí si se comete cierta injusticia al acusarlo de poco éticos o de haberse vendido al sistema. Se trata de profesionales que viven de esto, y cualquier proyecto de alto perfil que reciben debiera ser bienvenido. Y si existe alguna consideración moral, esta tiene que ir en contrapeso a un hecho difícil de ignorar. Si DC ya decidió que va a realizar el proyecto, éste va a suceder sin que nada más importe. Y si tu decides no participar, no importa, porque alguien más dirá que si.

Al echar un vistazo a la lista de creativos involucrados, una cosa queda en claro: todas y cada una de las series se verán espectaculares. Lee Bermejo, Darwyn Cooke, J.G. Jones, Adam Hughes, Andy y Joe Kubert, Jae Lee y Amanda Conner son todos grandes artistas, quienes seguramente darán su mayor esfuerzo para que el apartado gráfico del proyecto sea un éxito. Es con los escritores con quienes tengo un problema.

Brian Azzarello es un escritor bastante competente, cuyo mejor trabajo se ha dado en series que él mismo creo, pero que suele entregar material de calidad bastante mediocre cuando se trata de propiedades de alguien más. Quizás de su trabajo en personajes conocidos lo más rescatable sea lo que hizo en Hellblazer, donde resulta cumplidor pero sin llegar a sobresaliente.

J. Michael Straczynski tuvo gran éxito con sus proyectos propios en Image antes de ir a Marvel, donde comenzó bien en Spider-man antes de entrar en una caída libre de la que todavía no parece haberse recuperado, tal y como consta en sus números de Action Comics, donde aparentemente tenía una idea interesante pero nunca supo que era lo que quería hacer con ella.

Len Wein fue un importante escritor y un más que capaz editor, pero tiene más de dos décadas trabajando con un perfil más que discreto en editoriales pequeñas o colaborando con proyectos de televisión. Su presencia aquí parece ser simplemente un intento de justificar la validez del proyecto al no contar con la participación de Moore y Gibbons, pues Wein fue el editor de Watchmen, además de que su participación será en colaboración con John Higgins, artista británico que se encargase de colorear la serie original.

Dicho lo anterior, creo que la única parte de todo el proyecto que atrae mi atención es la serie de Minutemen de Darwyn Cooke, pues se trata de personajes secundarios en la serie original, sobre los que no sabemos mucho, y cuya historia además se da en un periodo más cándido e inocente que en el que se desarrolla Watchmen. Pudiese ser que esta serie resultase el equivalente a la versión de The New Frontier del universo Watchmen.

A fin de cuentas encuentro innecesaria la publicación de estas revistas, pues creo que todo lo que necesitábamos saber sobre el pasado de estos personajes aparece en flashbacks dentro de las páginas de Watchmen y, cuando es necesario, su mundo es analizado más a fondo en las secciones de texto que venían como apéndices en la serie original. Before Watchmen es un descarado intento de capitalizar el valor de una marca, apelando a la necesidad de los fans de saber más y tener todo lo relacionado con personajes que se han convertido en un referente de la historia del medio y de la cultura pop en general, aún si se trata solo de un espejismo mercadológico.

Siento pena por que DC no pueda producir material nuevo e interesante y prefiera seguir ordeñando el material de su catálogo, pero más pena aún por un medio sostenido por lectores que a veces parecen no tener la mínima capacidad de juicio y saldrán a comprar estas series simplemente porque "necesitan" tenerlas.

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